La mujer del anarquista

TÍTULO ORIGINAL The Anarchist's Wife

PRODUCCIÓN Francia - 2008

DURACIÓN 113 min.

GÉNEROS, ,

PÚBLICOAdultos

CLASIFICACIÓNViolencia, Sexo

ESTRENO26/06/2008

El matrimonio Sehr-Noëlle está al mando de esta producción internacional. Rodada en España, Francia y Alemania, la cinta cuenta con un guión original escrito por Marie Noëlle, con las aportaciones en diálogos de Ray Loriga.

Noëlle dice inspirarse en la vida de sus abuelos para hacer lo que ella llama «un homenaje a la utopía del amor», la improbable historia de un matrimonio madrileño durante la Guerra Civil española y los años posteriores. El es un abogado anarquista, ella una mujer de clase alta, viven de manera muy acomodada con su hija Paloma. Cuando estalla la guerra, Justo hace de locutor de radio en un Madrid asediado.

La guionista tiene tan claro su discurso utópico («es la pura verdad sobre mi familia y al mismo tiempo me lo he inventado todo») y pone tanto empeño en que suene alto y claro que toda su película es utópica (irrealizable en el momento de su formulación): utópico es un abogado (ejem, ejem) anarquista con casa-despacho de alto standing; utópica es la relación del matrimonio, a fin de cuentas un par de chicos del barrio de Salamanca; utópicos son unos diálogos que suenan como leídos de un libro de texto para lactantes.

Aunque hay que agradecer ciertos esfuerzos del guión, resulta forzado ese retrato en el que parece que media España estaba integrada por bárbaros empeñados en destrozar sin motivo un país de vino y rosas. Una muy activa minoría de bárbaros hubo en los dos lados; injusticias, desatinos y salvajadas hubo en los dos lados; golpes de estado -con o sin uniforme- hubo en los dos lados. La inmensa mayoría de los españoles -an españoles y víctimas unos como los otros- fueron gente que se vio envuelta en una guerra generada por los errores, corruptelas, ambiciones y fragilidades de la clase política.

El reparto de la película, salvo en contadas ocasiones, no logra dar vida y emoción auténtica a unos diálogos librescos enmarcados en situaciones con frecuencia irreales. La misma y valiosa historia se podría haber contado de una forma más realista, porque tal y como está queda muy próxima a la fábula catequética. Los actores (especialmente una envarada María Valverde, que tiene que evolucionar para resultar creíble en papeles de mujeres de más de 20 años) lo hubieran agradecido.

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