Ullmann vuelve a la dirección después de la tremenda Infiel (2000) que escribió Bergman. La actriz y realizadora noruega de 76 años adapta una obra teatral del también sueco August Strindberg (1849-1912) escrita en 1888 y estrenada en 1896. El escritor fue un hombre atormentado desde su infancia. Vehemente, siempre visceralmente polémico, tuvo un carácter desequilibrado que mezcló variadas fobias con una acusada misoginia y una detestación de la familia como institución. Strindberg deconstruyó la escritura del diálogo teatral usando fórmulas que han influido en sectores del teatro y el cine posteriores.
1880. La Noche de San Juan, verano, fiesta, baile y regocijo. En una mansión campestre irlandesa, vive aislada miss Julie, la hija del dueño, un aristócrata que regresará pronto de un viaje. Julie, altiva y caprichosa, coquetea con John, un joven y apuesto criado de su padre, al que conoce desde la infancia.
Tiene la película el clima insano y recurrente del original: un alegato que fustiga los vicios de las clases privilegiadas, arremetiendo contra sus pilares. Ullmann no consigue paliar la pesada insistencia de la obra de Strindberg, un autor que ha envejecido mal, aunque cualquier actriz o actor se sienta tentado por unos personajes diseñados para el lucimiento. Y efectivamente, Jessica Chastain y Colin Farrell están perfectos en los diálogos vitriólicos, tensos e incómodos, que tanto gustan en algunas escuelas de interpretación.
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