Christopher Nolan ofrece su versión de la magistral obra de Homero, visualmente espectacular y muy fiel al original, también en su hondura dramática, ética y religiosa. Salvo en el epílogo…
La descomunal interpretación de Brendan Fraser no termina de compensar una película visualmente algo plana, muy oscura, pero que abre una puerta a la esperanza.
Como en la obra original de August Strindberg (finales del XIX), el coqueteo de una joven aristócrata con un criado da pie a una ácida crítica a las clases privilegiadas.