La pandemia pone en riesgo la salud mental de los adolescentes

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Se empieza a hablar de una “tercera ola” de la pandemia para referirse a las consecuencias psíquicas que está dejando entre la población. Uno de los grupos más afectados son los adolescentes, que han experimentado el aislamiento en un periodo fundamental para su desarrollo.

A algunos adolescentes les ha faltado, durante el periodo actual, la posibilidad de reunirse con otras personas que no pertenezcan a su entorno familiar. Esta carencia es una de las causas del malestar que sienten algunos al “no poder participar de eventos sociales cuando su naturaleza les exige buscar nuevas experiencias”, explica la psicóloga Rosa Cornejo, del Policlínico de la Universidad de Piura. Sin olvidar que la realidad es la misma para todo el mundo, esta es una situación especialmente crítica para los adolescentes que, precisamente, no encuentran las vías para dar salida a ese deseo de expandirse.

La adolescencia es un periodo de especial vulnerabilidad mental y emocional. Un estudio, elaborado por dos autoras de la Universidad de Cambridge y una profesora del Massachusetts Institute of Technology, explica que “durante la adolescencia el mundo social y las interacciones con los compañeros se vuelven cada vez más importantes. A diferencia de los niños, los adolescentes pasan más tiempo con sus amigos que con su familia y forman relaciones más complejas con los compañeros”. Por eso, los adolescentes sufrirán las consecuencias del aislamiento y del distanciamiento físico con más intensidad que un adulto. Influyen factores como encontrarse en una edad en la que “la estructura social del cerebro se desarrolla sustancialmente”. En ese crecimiento, las relaciones personales juegan un papel relevante para la maduración de la propia personalidad.

La ventaja con la que cuenta esta generación de adolescentes es que ha crecido en un contexto hiperconectado por las redes sociales. Por eso, en positivo, los autores destacan que cuando han usado las redes sociales para estar conectados con otras personas y hablar, estas han contribuido a mitigar los efectos dañinos que provoca la distancia física. Aunque advierten que cuando el uso de las redes es pasivo como hacer scroll continuo, dejarse entretener por los contenidos y pasar horas delante de las pantallas–, entonces la actividad genera envidia, irritabilidad y cansancio.

Prestar atención a su actitud

Las relaciones positivas entre los padres y sus hijos adolescentes han favorecido que el aislamiento no impacte tanto en su salud mental. Desde la American Academy Of Pediatrics aconsejan a los progenitores comunicar mensajes coherentes sobre un futuro mejor. También les ofrecen algunas pautas para identificar el estado emocional de los hijos. Por ejemplo, una manera de saber si el hijo se encuentra bien es prestar atención a “la pérdida de interés e implicación en sus actividades favoritas”. Otros indicadores pueden ser cambios en el peso o en los patrones alimentarios, descuido en la higiene básica y dificultades para dormir.

La ansiedad, el estrés y la falta de contacto cara a cara con los compañeros son las principales preocupaciones de los profesionales. También prestan atención a otros grupos vulnerables como “niños y adolescentes con necesidades especiales o desventajas, como discapacidades, experiencias traumáticas, con problemas de salud mental ya existentes, antecedentes migratorios y bajo nivel socioeconómico”. En un artículo de la revista Child and Adolescent Psychiatry and Mental Health, varios autores informan de la necesidad de mantener el tratamiento “psiquiátrico regular y de emergencia para niños y adolescentes durante la pandemia”. Buscan, así, limitar las consecuencias que tendrá el confinamiento, a largo plazo, en la salud mental de niños y adolescentes.

“En el ámbito familiar, la pandemia ha provocado una reorganización de la vida cotidiana”. Además del estrés por conciliar el trabajo en casa y el cuidado y los deberes de los hijos, sobre los padres ha recaído la responsabilidad de “manejar el miedo y la ansiedad que acompañan a estos tiempos inciertos”. Y conscientes del sobreesfuerzo que ha supuesto la pandemia a los padres, piden que se evalúe la relación de riesgo y beneficio de las medidas adoptadas por los gobiernos.

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