La escasez de vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa pone en peligro la supervivencia de instituciones católicas en las zonas más pobres de las ciudades norteamericanas. Lo dice The Economist (30 junio 2001), que destaca el papel de la Iglesia católica en la atención de los más desfavorecidos.
En Estados Unidos, como en otros países, se clasifica oficialmente como "pobres" a los que tienen ingresos inferiores a cierto porcentaje de la renta media, límite que varía según el número de miembros de la familia y la zona de residencia (rural o urbana). Según esta definición, la Oficina del Censo de Estados Unidos cuenta más de 30 millones de pobres en todo el país. Robert Rector, analista de la Fundación Heritage, precisa en The Wall Street Journal (24-IX-98) que la mayor parte de esos "pobres" no viven mal.