Un mes con Montalbano

Salamandra.
Barcelona (2012).
400 págs.
10 €.
Traducción: Elena de Grau Aznar.



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(Primera edición: Emecé, Barcelona, 1999)

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Andrea Camilleri está logrando el éxito popular no sólo en Italia sino también en el resto de los países europeos. Sus novelas se dividen en las que él llama históricas, como La concesión del teléfono, y las policiacas, protagonizadas en su mayoría por el inspector de policía Salvo Montalbano.

Un mes con Montalbano es la primera de ellas que se publica en castellano y puede muy bien servir de muestra. Los treinta breves relatos de este libro muestran la madurez de un personaje ya perfilado, en el que son evidentes las huellas del comisario Maigret, creación de Simenon, y del popular Pepe Carvalho, protagonista de las novelas policiacas de Vázquez Montalbán (el apellido del detective, Montalbano, es un declarado homenaje al escritor catalán). Sin embargo, en la interesante personalidad de Montalbano destacan algunos rasgos propios.

Estas novelas se han convertido en un fenómeno literario y sociológico en Italia, lo que confirma que el mercado literario es imprevisible. Camilleri ha conseguido el éxito a sus 73 años. En 1978 publicó su primera novela, aunque no es hasta 1994 cuando aparece su mejor creación, el personaje de Salvo Montalbano. Camilleri, además, ha saltado a la fama publicando en una pequeña editorial siciliana, con escasas posibilidades de difusión.

“Las treinta situaciones en las que se encuentra envuelto el comisario Montalbano –escribe Camilleri– no siempre (afortunadamente) suponen delitos de sangre: también hay robos, infidelidades conyugales, investigaciones de recuerdos”. Todas las historias se ambientan en la imaginaria ciudad de Vigàta, trasunto de una Sicilia en la que aparecen bien retratados sus perfiles humanos y sociológicos. Con el habitual planteamiento conflictivo de las novelas policiacas, se incluyen algunas historias con argumentos un tanto sórdidos, pero tratados siempre con elegancia, sin buscar el morbo gratuito.

Montalbano sale siempre victorioso de sus investigaciones, aunque en algunos relatos, después de resolver el caso, prefiere dejar las cosas como estaban a causar irreparables perjuicios. Esto, junto con su psicología y su amplia cultura libresca, denotan la calidad moral de un personaje que conoce muy bien las debilidades de sus conciudadanos. Las historias están contadas con un estilo asequible y con una estructura que, aunque puede resultar repetitiva, facilita su agradable lectura.