Acción de Gracias

TÍTULO ORIGINALThe Lay of the Land

GÉNERO

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Publicada en Estados Unidos en 2006, Acción de Gracias concluye la trilogía protagonizada por Frank Bascombe y de la que forman parte El periodista deportivo (1986) y El Día de la Independencia (150/96), novelas que demuestran que Richard Ford (1944) es uno de los grandes de la literatura norteamericana.

Si en El Día de la Independencia se novelaba la crisis afectiva y familiar del protagonista en su etapa de madurez, ahora, con 55 años, Bascombe se encuentra en proceso de asimilación de nuevas situaciones familiares y de salud, cuestiones que afectan de lleno a su estado de ánimo y a su idea de lo que debe ser la vida. Sin grandes aspavientos existenciales, Bascombe, un hombre pegado a la realidad, se encuentra lleno de dudas e indeterminaciones.

La novela, voluminosa, minimalista, transcurre durante tres días, los preparativos y la fiesta del día de Acción de Gracias. Bascombe ha invitado ese día a sus dos hijos, ya mayores: Paul, que acudirá con su novia, y Clarissa, joven inteligente que no acaba de encontrar su sitio en un mundo que no comprende y cuyo lesbianismo contribuye a aumentar su perplejidad. Bascombe afronta esta importante fecha del calendario norteamericano en plena crisis personal: no se ha recuperado de la imprevista separación de Sally, su segunda esposa; y continúa con los tratamientos médicos para superar un cáncer de próstata.

Acción de Gracias está ambientada en 2000, en plena campaña para las elecciones presidenciales que disputan George Bush y Al Gore, asunto que sirve al narrador -Bascombe- para definir la ideología de los personajes según sus preferencias políticas. Bascombe es demócrata y critica despiadadamente todo lo que defienden Bush y los republicanos. Su posicionamiento político es también ideológico y moral, lo que se nota, por ejemplo, en la justificación de la conducta de su hija lesbiana y su rechazo a la religión, a la que suele tratar de manera irónica, sin cargar las tintas.

Bascombe querría que su ambiente familiar fuese más estable y que la relación con sus hijos se normalizara, pero no está preparado para reveses como el de la huida de Sally. Su trabajo como agente inmobiliario es uno de los mayores aciertos narrativos de Ford, pues los viajes por los diferentes barrios de Haddam y Sea-Clift le sirven para mostrar las distintas tonalidades del modo de vida norteamericano, a la vez que le dan pie para conocer a muchos personajes secundarios -amigos, camareros, clientes de su agencia…- con los que Richard Ford amplía sus descripciones sociológicas. Lo que muestra es “la vida real en letra pequeña, estampada con nuestros deseos, pesares y desgracias”. Y en esta tercera entrega Bascombe sabe que, aunque huye de la melancolía y la nostalgia, su vida se acerca al crepúsculo, y no sabe muy bien qué hacer.

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