Wyatt Earp

Director: Lawrence Kasdan. Intérpretes: Kevin Costner, Dennis Quaid, Gene Hackman.

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Lawrence Kasdan ya dio muestras de su interés por el western al dirigir Silverado en 1984, momento en que el género parecía muerto. Ahora soplan vientos más favorables, y Kasdan evoca de nuevo al legendario personaje Wyatt Earp. Algo que hace unos meses hizo también George Pan Cosmatos en Tombstone.

El film comienza con el anuncio del inminente enfrentamiento de los Earp y Doc Holliday con los Clanton en el O.K. Corral. A partir de ahí se retrocede en el tiempo para trazar un amplio arco que comprende la mayor parte de la vida de Wyatt Earp. Se trata de dar un pasado al personaje, que explique su comportamiento como duro sheriff en DodgeCity y Tombstone. Esto se hace a veces de un modo fragmentado, aunque las piezas terminan encajando con bastante coherencia.

Kasdan y Kevin Costner -éste productor, además de protagonista- consiguen una película paradójica: heroica y desmitificadora, realista y legendaria. Kasdan parece tener como referencia a Clint Eastwood y Sin perdón, pero a la vez se siente demasiado cautivado por la leyenda de Earp. El epílogo del film apuesta por ella, aunque antes se haya contribuido a demolerla un poco. Pues trata de ofrecerse un relato complejo de Wyatt Earp. Los pilares de su vida se los enseñó su padre: la familia y la ley. Pero fuerzas exteriores e incontrolables echan sus planes abajo. Muere la mujer a la que amaba, y se desespera. Trata de ser refugio para otra mujer de la que no está enamorado, y, cuando aparece otra en su vida, su corazón se desgarra. Lucha por mantener unida a la familia, pero a un precio demasiado caro. Y la ley que representa no siempre ayuda a hacer justicia.

La misión del sheriff que defiende a los ciudadanos está bastante oscurecida. Los motivos se diluyen en la violencia y el resentimiento que existe entre los Earp y los Clanton. En este mundo desencantado sólo brilla el cariño entre los hermanos Earp, el amor de los esposos y la sólida amistad entre Wyatt y el tuberculoso Doc Holliday.

La película está magníficamente ambientada: algunas secuencias son de gran intensidad, especialmente las que comparten Wyatt y Doc, éste muy bien interpretado por Dennis Quaid. Pero algo le pasa a este pulcro e irreprochable film. Le falta un poco de alma. O tal vez ocurre que, a pesar de las novedades, la historia de Wyatt Earp se ha contado ya muchas veces.

José María Aresté