Una mente maravillosa

Guión: Akiva Goldsman.
Intérpretes: Russell Crowe, Jennifer Connelly, Paul Bettany, Judd Hirsch, Ed Harris, Christopher Plummer.
134 min.
Jóvenes.

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Galardonada con cuatro Globos de Oro -mejores película dramática, guión adaptado, actor (Russell Crowe) y actriz de reparto (Jennifer Connelly)-, Una mente maravillosa se perfila como una de las películas favoritas para los Oscars. Relata la vida de John Nash, profesor de la Universidad de Princeton, que en 1994 recibió el Premio Nobel de Economía. La película comienza en 1947, cuando Nash (Russell Crowe) ingresa en la universidad. Muestra su carácter excéntrico, su obsesión por encontrar “una idea completamente original” y sus escasas habilidades sociales. El descubrimiento de la teoría de juegos le vale la graduación con honores y un puesto de profesor en el prestigioso centro de investigación MIT. Durante la Guerra Fría trabajará también para el Ministerio de Defensa como descifrador de mensajes soviéticos. En 1953, Nash está en la cumbre: tiene prestigio como profesor y se casa con una de sus alumnas, Alicia (Jennifer Connelly), que ha sido cautivada por su genio e inocencia. Pero entonces se hacen evidentes los síntomas de una esquizofrenia paranoica degenerativa, que le obliga a ser internado en un hospital psiquiátrico.

Una mente maravillosa es una dramatización simplificada de la vida de John Nash, no una auténtica biografía, como era de esperar de Ron Howard (Cocoon, Apolo 13, 1,2,3… Splash, El Grinch), director hábil que siempre ha buscado el aplauso del público. El relato se centra en el espíritu de superación de un hombre condenado a la soledad por su propio genio, y prepara un brillante y lacrimógeno triunfo final, muy del gusto de Howard.

La película es un producto agradable y bien elaborado, con un reparto en el que todos brillan con luz propia. Sin embargo, se echa en falta todo lo que sugiere: el talante luchador y las pruebas por las que pasa Nash; los años de hospitalización, de falta de trabajo, de casi pobreza, de hundimiento y pérdida de prestigio, que son una parte importante de su historia. Es la parte incómoda y arriesgada en la que Ron Howard no ha entrado. Se limita a ofrecer unas pinceladas de realismo light con final feliz, más correcto y menos complicado.

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