Un plan sencillo

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Director: Sam Raimi. Guión: Scott B. Smith. Intérpretes: Bill Paxton, Billy Bob Thornton, Brent Briscoe, Bridget Fonda. 120 min. Adultos.

La tarde de Nochevieja, en un pequeño pueblo del Medio Oeste americano, Hank (Bill Paxton), su hermano Jacob (Billy Bob Thornton) -retrasado mental- y Lou (Brent Briscoe), un parlanchín inútil amigo de Jacob, descubren los restos de un avión cubierto de nieve; en su interior encuentran el cadáver del piloto y una bolsa que contiene más de cuatro millones de dólares. Tras un breve debate deciden guardar silencio sobre el hallazgo durante una temporada. Para cuando se averigua el origen del dinero ya ha salido a la superficie lo peor de cada uno: envidias, celos, traición, rabia contenida…; y “el precio de la felicidad”, como dirá Hank, se mide en cadáveres.

Sam Raimi (Posesión diabólica, El ejército de las tinieblas, Darkman), especialista en cine fantástico y de terror, muestra su capacidad para trabajar otros géneros y, con la ayuda de Scott C. Smith, que adapta su propia novela, desarrolla una nueva versión de La perla, de Steinbeck: el paso de la felicidad sencilla y modesta a la infelicidad más absoluta por un espejismo llamado dinero fácil. “Es el sueño americano en una mochila”, dice Lou; a lo que Hank responde: “El sueño americano se trabaja, no se roba”. En sus películas anteriores, la cámara de Raimi no dejaba de moverse, mientras que sus personajes eran simples títeres sin personalidad. Esta vez, fija la cámara para dejar expresarse a sus personajes, que rebosan vida y permiten a Raimi revelarse como un gran director de actores. Destaca Billy Bob Thornton, en su papel habitual de disminuido psíquico, por el que ha recibido una merecida candidatura al Oscar. Pero también están excelentes los demás. Algunas escenas, como la entrada al avión y el consiguiente diálogo con el sheriff, son de antología y deben mucho a la experiencia de Raimi en el cine de terror.

Un buen thriller, que recuerda al Fargo de los hermanos Coen, pero cuyo realismo y autenticidad lo hacen más estremecedor. Confirma que en el cine lo fundamental es contar bien una buena historia.

Fernando Gil-Delgado

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