Un muchacho llamado Norte

TÍTULO ORIGINAL North

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Director: Rob Reiner. Intérpretes: Elijah Wood, Bruce Willis, Jon Lovitz.

Tras éxitos como Algunos hombres buenos, Cuando Harry encontró a Sally, Misery o La princesa prometida, Rob Reiner se ha permitido asumir algún riesgo al dirigir y producir North, un proyecto personal, difícil de encasillar en un género. Esto podría explicar la tibia acogida que ha tenido en Estados Unidos. Sin embargo, este film nada desdeñable, basado en una novela de Alan Zweibel -también autor del guión y productor-, ofrece una mezcla de comedia, de fábula, de suspense… que no está tan lejos de las coordenadas del resto de la filmografía de Reiner.

Por sus cualidades, Norte (Elijah Wood) es el hijo que muchos padres desearían tener: deportista y buen estudiante, destaca también en el teatro; todos sus amigos y profesores le aprecian… El problema para él son precisamente sus progenitores; inmersos en sus problemas personales, no le prestan la más mínima atención. La situación llega al extremo de que Norte acude a un abogado para que le busque unos nuevos padres, los padres perfectos que él se merece. El caso de Norte conmociona al mundo entero, y cartas de posibles candidatos llegan al chico de los cuatro puntos cardinales. Norte viajará a distintos países para conocerlos. Le acompañará en su búsqueda un misterioso personaje (Bruce Willis), a modo de peculiar ángel de la guarda.

Reiner dirige con habilidad esta agradable película, un cuento con un aura a veces mágica, y hasta surrealista. Lo hace transmitiendo una idea clara y evidente: padres e hijos han de esforzarse para que haya entendimiento en sus relaciones. Sin didactismos aburridos, el director imprime ritmo a la historia, que avanza fluidamente. Los posibles padres con que va topando Norte, de diferentes nacionalidades y tradiciones, y el creciente poder de un movimiento político de niños, desatan situaciones divertidas; a la vez, Norte va madurando en su singular aventura. Además, Reiner supera con originalidad el escollo de que el final de la historia sea previsible.

El niño Elijah Wood se erige en protagonista absoluto de la película; a las puertas de la adolescencia, demuestra que, de entre la numerosa hornada de niños actores con que Hollywood trabaja últimamente, es de los que puede seguir en la pantalla cuando crezca.

José María Aresté