Truman Capote

Guión: Dan Futterman, a partir del libro de Gerald Clarke.
Intérpretes: Philip Seymour Hoffman, Catherine Keener, Clifton Collins, Chris Cooper, Bruce Greenwood.
114 min.
Jóvenes-adultos.
(V)

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¿Qué comparten Truman Capote y Brokeback Mountain? Ambos filmes están protagonizados por homosexuales. ¿En qué se diferencian? Truman Capote es una película honesta. Sin “banderas rosas”, hay un serio esfuerzo por ahondar en la figura de un gran escritor, a partir de la decisiva influencia en su vida del brutal asesinato de la familia Clutter, en la América rural de finales de los 50. Lo que nació reportaje periodístico, creció hasta convertirse no sólo en A sangre fría, la mejor obra de Capote, paradigma de la novela de no ficción, sino en confrontación consigo mismo.

El director casi debutante Bennett Miller, y su guionista Dan Futterman, miran a Capote sobriamente, sin complacencias. Las entrevistas para documentar su libro, permiten el despliegue de elementos biográficos: infancia desgraciada, éxito social, prejuicios por su amaneramiento, devaneos con Hollywood…. Y perfilan su marcado narcisismo: el asesino Perry Smith le interesa por el reconocimiento de un pasado común, que le hace preguntarse por qué sus vidas son tan distintas.

Ese enamoramiento de sí -el amor más importante del escritor, más que el de sus amantes, o la amistad con Harper Lee- dicta sus acciones, le lleva a aprovechar casi automáticamente su sensibilidad e ingenio, una personalidad manipuladora que cautiva y detecta enseguida los puntos débiles del otro; por ello, al enfrentarse al final del libro -la ejecución de los asesinos- debe hacer un esfuerzo supremo, salir del caparazón.

Philip Seymour Hoffman hace una soberbia interpretación; evita los excesos a que se presta el personaje, lo dota de mil y un matices. El resto del reparto sabe que la película es suya, pero tanto los rostros familiares como los desconocidos (los dos asesinos, elección que sigue las pautas de Richard Brooks en su versión fílmica de “A sangre fría”) ayudan, y mucho, a la función.

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