Thumbsucker

Director y guionista: Mike Mills. Intérpretes: Lou Taylor Pucci, Tilda Swinton, Vince Vaughn, Vincent D'Onofrio, Keanu Reeves. 96 min. Adultos. (XD)

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Chuparse el dedo pulgar, con diecisiete años. Feo hábito, piensan los padres de Justin. Bonita imagen de la confusa adolescencia, han pensado Mike Mills, director y guionista, y el novelista Walter Kim, autor de la obra en que se basa la película. Curioso riesgo, pienso yo, porque así de entrada, una historia sobre un jovencito que se chupa el dedo no resulta demasiado atractiva. Y de hecho, el primer tramo del film hace temer lo peor. Justin es un chaval apocado y timorato, y se diría que no va a salir de ese estado: el padre contribuye a una baja autoestima, la madre parece una “maruja” insatisfecha, y la chica que le hace tilín le impone respeto y es incapaz de confiarse a ella. Las cosas cambian cuando Justin empieza a medicarse. De modo inesperado, desarrolla sus mejores cualidades. Y comienzan nuevos descubrimientos: sus padres no eran exactamente como los había imaginado, ni tampoco la chica de sus sueños. Incluso su hermano pequeño, un mocoso, aparece como alguien con problemas.

Recuerda este film bien trabado y de aire independiente -al que los premios en un festival de Sundance le sientan como un guante- a “Ghost World”, otro título con adolescente “outsider”. Hay talento, buen reparto, uso inteligente de los irónicos subrayados musicales. Y se hace presente la idea de que la confusión no es coto cerrado de la adolescencia: los adultos pueden ser eternos “peterpanes”.

No existen soluciones mágicas a los problemas cotidianos: los consejos de un psicólogo improvisado, los fármacos o las relaciones con otras personas, pueden ser ayudas, nunca soluciones en el personal camino que a cada uno toca recorrer. Y si bien estos planteamientos resultan atractivos, queda de fondo una impresión confusa, que el chapoteo en el sexo precoz, el alcohol o las drogas son etapas necesarias en el aprendizaje, supuestamente enriquecedoras.

José María Aresté

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