Slam

Director: Marc Levin. Guión: Marc Levin, Bonz Malone, Sonja Sohn, Richard Stratton y Saul Williams. Intérpretes: Saul Williams, Sonja Sohn, Bonz Malone, Beau Sia. 103 min. Jóvenes-adultos.

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Raymond (Saul Williams), joven poeta del rap en una zona conflictiva de Washington D.C., va a la cárcel por tráfico de marihuana. Allí se niega a entrar en el juego de las bandas; quiere ser él mismo, expresarse y escribir. Con su talento poético y la ayuda de Lauren (Sonja Sohn), profesora de literatura del programa penitenciario, convencerá a sus compañeros de que vale la pena abandonar la violencia y cambiar de vida.

Slam es fruto de cuatro personalidades: Marc Levin, director, cineasta de fina conciencia social, autor de documentales poco conformistas; Bonz Malone, ex presidiario, ahora apreciado columnista; y Saul Williams y Sonja Sohn, actores, poetas y artistas de slamming. Juntos, han desarrollado una idea que tiene mucho de documental y lección magistral, y algo de ficción. Slam denuncia la miseria, sobre todo moral -drogas, violencia, bandas, marginación, cárcel-, de la población negra en Washington, y afirma que hay solución. El slamming que protagoniza el film es poesía callejera, parte rap, parte rock, que hunde sus raíces en el movimiento poético Spoken Word, que se está extendiendo por Estados Unidos, y que aquí sirve para liberar la energía de los personajes y hacerles pensar.

El guión tiene un tono didáctico simple, pero eficaz, con algunos excesos paliados por una gran labor interpretativa. La experiencia del director en el documental se aprecia en la libertad, quizá excesiva, de su cámara en las escenas de prisión; en el recurso a auténticos convictos en esas secuencias; y en el vigor de cada una de las tomas en que los poetas hacen slamming (impensable una versión doblada). Una breve escena erótica y varios diálogos barriobajeros no rebajan demasiado el buen tono que tiene la película.

Fernando Gil-Delgado

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