Shrek Tercero

Guión: Chris Miller, Jeffrey Price, Peter S. Seaman.
Animación.
92 min. Jóvenes.

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En esta tercera entrega de la saga -basada en los personajes literarios creados por el desaparecido William Steig-, el popular ogro verde se enfrenta a una situación singular: la muerte de su suegro, el rey-rana Harold, convierte al propio Shrek y a Fiona en reyes del Reino de Muy Muy Lejano. Horrorizado, Shrek decide buscar a un sustituto, con la ayuda de sus inseparables amigos Asno y el Gato con Botas.

Como se ve, el argumento ofrecía posibilidades sugestivas, que de hecho cuajan en varios aciertos, como las subtramas y sueños familiares de Shrek -que decantan en una visión elogiosa de las familias numerosas-, las divertidas peripecias de la pandilla feminista o la muerte del rey-rana, quizá la secuencia mejor animada de toda la película. Sin embargo, en términos generales, la película ahonda en los defectos habituales de la fórmula DreamWorks. El guión es aún más superficial y episódico que los de sus antecesoras, abusa de los gags paródicos o anacrónicos, y carga la mano en algunas gracias gruesas y más bien hedonistas, como la despedida que hace el Gato con Botas a sus diversas amantes o algún comentario suelto de Blancanieves. Incluso, hay varios guiños complacientes a la ideología de género, representada por la tosca Doris y el amanerado director de orquesta.

En cuanto a la resolución formal, se han mejorado notablemente los fondos y la gestualidad facial de los personajes. Además, la banda sonora resulta brillante, y el doblaje original es muy bueno. Sin embargo, los diseños de los personajes siguen siendo rígidos y convencionales, y la animación de sus movimientos no faciales es muy tosca. De todas formas, no son defectos demasiado irritantes, se compensan con unos cuantos gags inteligentes y el desenlace exalta de nuevo la familia y la amistad, como mandan los cánones de los cuentos de hadas. De modo que, a pesar de los pesares, la película permite pasar el rato en familia sin demasiados sobresaltos.

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