Scoop

Guion: Woody Allen. Intérpretes: Woody Allen, Scarlet Johansson, Hugh Jackman, Ian McShane, Nigel Lindsay, Robyn Kerr. 96 min. Adultos. (S)

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Parece como si con “Match Point” el cineasta neoyorquino hubiese querido iniciar una nueva etapa creativa, con nuevos temas u obsesiones, incluso con nuevas musas y ambientes. Y lo parece porque en su último film, “Scoop”, repite actriz protagonista (Scarlett Johansson), ciudad (Londres) y temas (aristocracia londinense, amores interclasistas, fantasmas del más allá que retornan para solucionar asuntos pendientes…) Pero Woody Allen no rompe con su pasado, sólo evoluciona; de hecho es imposible no ver grandes paralelismos entre este film y “Misterioso asesinato en Manhattan” o “La maldición del Escorpión de Jade”. Incluso la sencilla trama de “suspense” de “Scoop” recuerda en muchos momentos al “suspense” de Hitchcock, por ejemplo en “Sospecha” o “Encadenados”, película esta que recibe un simpático homenaje en la escena de la bajada a la bodega cuyas llaves sólo tiene el malo.

Sondra (Scarlett Johansson) es una joven estudiante de periodismo que un día recibe una revelación mientras se presta como conejillo de Indias de un truco de magia. En esa revelación se le informa del nombre del asesino del Tarot, un psicópata que aterroriza a la sociedad londinense. Pero ese nombre es el de un hombre conocido e influyente de la aristocracia británica. Sondra, ayudada del pusilánime mago Splendini (Woody Allen), se lanza a la investigación de ese caso que la puede convertir en una prestigiosa periodista.

La película se presenta definida por el estilo cómico tradicional de Allen: diálogos irónicos y divertidos, “gags” vertebrados por la emblemática personalidad de su personaje, y un surrealismo que ya mostró en “Desmontando a Harry”, en el que lo escatológico convive con lo cotidiano de forma sorprendente. Aquí vemos, por ejemplo, a la muerte con su guadaña apareciendo por la película como la cosa más normal. El sexo, el psicoanálisis y el judaísmo, temas insistentes en el cine clásico de Allen, quedan reducidos al mínimo para dejar su espacio a cuestiones como la culpabilidad, la muerte, la crítica social, que, sin estar ausentes de su anterior filmografía, parece que aquí y en “Match Point” presentan matices nuevos.

La película no parece querer profundizar en nada, sólo apuntar cuestiones que preocupan a su autor, y sobre todo, divertir mucho. Y la verdad es que la trama entretiene y el humor funciona perfectamente. Además, el tándem imposible Allen-Johansson ofrece unos resultados sorprendentes. No se trata de ninguna obra maestra, sino de una obra más de un cineasta que va a una película por año. Él lo sabe y no pretende otra cosa.

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