La Dalia Negra

TÍTULO ORIGINAL The Black Dalia

DIRECCIÓN

GÉNEROS

Director: Brian De Palma. Guión: Josh Friedman. Intérpretes: Josh Hartnett, Scarlett Johansson, Aaron Eckhart, Hilary Swank, Mia Kirshner. 120 min. Adultos. (VXD)

Los Ángeles, 1947. El cadáver de Elizabeth Short, una joven aspirante a actriz, aparece salvajemente mutilado en un descampado de Hollywood. El misterio que rodea el asesinato alimenta el interés de la prensa, que bautiza a la joven como la «Dalia Negra» (por el color de sus vestidos y en recuerdo de «La Dalia Azul», una película estrenada un año antes, escrita por Raymond Chandler y protagonizada por Veronica Lake). Se barajan numerosas teorías y algunos rumores llegan a achacar el crimen a célebres personajes del cine, pero el caso nunca llegó a resolverse.

En 1987 el escritor americano James Ellroy -que vivió de niño el violento asesinato de su madre- recogía el testigo de este cruel episodio y, además de inventar un culpable, urdía alrededor del homicidio de la «Dalia» una sórdida e intrincada trama de violencia, crimen, depravación, pornografía y corrupción con toda clase de apellidos: inmobiliaria, policial, cinematográfica…

Casi 20 años después, el veterano director Brian de Palma (Nueva Jersey, 1940) decide llevar a la pantalla la brutal novela de Ellroy. En principio, De Palma tenía casi todo a su favor para rodar un buen «film noir»: una intensa historia basada en hechos reales, un reparto más que aceptable en el que brillaban sobre todo las dos protagonistas femeninas -Scarlett Johansson y Hilary Swank-, un generoso presupuesto para gastar en ambientación y, sobre todo, la experiencia que se le supone a este con frecuencia sobrevalorado director.

Con mucho menos, Curtis Hanson y Brian Helgeland adaptaron otra novela de Ellroy –«L.A. Confidential»– e hicieron una estupenda película, con 126 millones de recaudación. Sin embargo, el film de De Palma no cumple con las expectativas: es una cinta con empaque, bien rodada, muy bien fotografiada, pero que deja al espectador absolutamente frío, y algo grave ocurre cuando semejante historia te deja frío.

La película tarda en arrancar y se hunde pronto, mucho antes del barroco final. El guión de Josh Friedman (el padre de la aburridísima «La guerra de los mundos») es flojo y embarullado; las tramas no se siguen pero tampoco queda el consuelo de seguir a los personajes, que son planos y resultan falsos, cuando no ridículos (sobre todo cuando se los quiere presentar en sus exaltadas pasiones y obsesiones). Con este panorama, no lo tiene fácil el reparto, que firma sólo unas correctas interpretaciones, excepto en el caso de Johansson -que roza lo patético- y Mia Kirshner que, por el contrario, está muy bien aunque lo morboso de su papel amenaza con ocultar quizás la única interpretación destacable.

«La Dalia Negra» (50 millones de presupuesto, 22 millones de taquilla en EE.UU.) confirma dos cosas. La primera es que el «cine negro» sin guión, sin personajes y sin conflicto moral -aquí es inexistente- es un producto altamente indigesto aunque tenga una buena ambientación y unas cuantas escenas de acción muy conseguidas (De Palma usa la «steadycam» como casi nadie pero es un discretísimo narrador). La segunda es que habrá que esperar la «precuela» de «Los intocables» para ver si De Palma se recupera.

Ana Sánchez de la Nieta

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