Sólo ellas… Los chicos a un lado

TÍTULO ORIGINAL Boys on the Side

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Director: Herbert Ross. Intérpretes: Whoopi Goldberg, Mary-Louise Parker, Drew Barrymore, Matthew McConaughey.

Las vidas de tres mujeres se unen de modo aparentemente casual al emprender juntas un viaje en coche hacia San Diego. Ellas son Jane (Whoopi Goldberg), una mujer de color, lesbiana; Robin (Mary-Louise Parker), enferma de SIDA; y Holly (Drew Barrymore), una joven promiscua que espera un bebé, y cuyo compañero sentimental muere accidentalmente de modo violento. Cada una aprenderá a sobrellevar los problemas de las otras.

Herbert Ross dirige bien a unas buenas actrices, dota de ritmo a la película y se apoya bien en las canciones. Alguna secuencia es notable, como la del conmovedor final: en ella, la cámara recorre los rostros de los asistentes a una fiesta mientras Jane canta a su amiga Robin, hasta que se da a entender el transcurrir del tiempo. No faltan en el film los buenos sentimientos, palpables en el sacrificio por las amigas o en la aceptación de la enfermedad y la muerte, aunque esto último está planteado sin ningún atisbo de trascendencia. El veterano Herbert Ross sabe cómo contar una historia basada en la amistad entre mujeres, y si no, recuérdese la interesante Magnolias de acero.

Pero, a pesar de que la publicidad habla de Sólo ellas… como de “una película que celebra el arte de sobrevivir, el don de la risa y el milagro de la amistad”, el film pretende algo distinto. Con sinceridad, Herbert Ross ha explicado su opinión: “La familia tal como se ha entendido hasta hoy, con padre, madre e hijos biológicos, ya no es la única opción posible en nuestra sociedad”. Efectivamente, a partir de un guión de Dan Roos, bien construido pero muy tramposo, la película trata de hacer pasar por aceptables las relaciones homosexuales. Se sigue la estela de otra película de éxito: Philadelphia; sin estruendos, suavemente, se muestran personajes que se sorprenden de que Jane sea lesbiana para luego asumirlo como algo natural; junto a esto se trata de dar una visión festiva de la promiscuidad. Ante la fuerza con que surgen las “nuevas opciones” de que habla el director, la familia queda tan desvaída como los recuerdos familiares del pasado que, en blanco y negro, asaltan a veces a Robin.

José María Aresté