Por amor a Rosana

Roseanna's Grave

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Director: Paul Weiland. Guión: Saul Turteltaub.Intérpretes: Jean Reno, Mercedes Ruehl, Polly Walker, Mark Frankel, Luigi Diberti, Roberto Della Casa. 93 min. Jóvenes.

Esta simpática comedia romántico-costumbrista tiene unos cuantos puntos en común con El cartero (y Pablo Neruda). Como en ésta, la acción se desarrolla en un pequeño pueblo italiano, aunque esta vez en la época actual. En dicho pueblecito, Marcelo (Jean Reno) regenta una popular trattoria, ayudado por su mujer Rosana (Mercedes Ruehl) y por la hermana de ésta, Cecilia (Polly Walker). Los tres han aceptado más o menos la gravísima enfermedad cardiaca de Rosana, que le supondrá la muerte en un plazo muy breve. Ahora, la principal inquietud de Marcelo es poder cumplir el último deseo de su esposa: ser enterrada en el cementerio del pueblo, junto a la tumba de su única hija, fallecida hace años. En el cementerio ya sólo quedan tres tumbas libres; de modo que Marcelo tendrá que realizar los más descabellados malabarismos para conseguir que nadie se muera en el pueblo y para que un amargado terrateniente (Luigi Diberti) venda de una vez un terreno adyacente al cementerio para que éste pueda ser ampliado.

Sin duda, lo mejor de la película es el divertido e inteligente guión de Saul Turteltaub, conocido hasta ahora por sus trabajos televisivos. Turteltaub logra un curioso cóctel de humor negro, crónica social, intriga y romanticismo, a medio camino entre las modernas comedias de enredo made in USA y las típicas comedias mediterráneas, con su humor casi esperpéntico y su singular sentido festivo de la vida… y de la muerte.

Para que esta arriesgada mezcolanza funcione, Turteltaub adopta un tono amable y elegante -sólo roto por un par de fugaces escenas sexuales-, y fundamenta las motivaciones de sus personajes en un decidido elogio del matrimonio y en una visión muy atractiva -en su asumida superficialidad- del ser humano, nítidamente abierta a la trascendencia. De este modo, entre bromas y veras, y a través de unos diálogos a menudo chispeantes, se da respuesta a cuestiones que debe afrontar el hombre actual y de siempre: el amor y la fidelidad conyugales, el valor del sacrificio, la relación con Dios, el más allá, el respeto a la vida en su fase terminal…

Esta calidad del guión facilita el magnífico trabajo interpretativo de todo el reparto -especialmente de Jean Reno y Mercedes Ruehl-, y permite también el lucimiento del británico Paul Weiland (El tesoro de Curly, la serie televisiva Mr. Bean). Con una realización sencilla y ágil, Weiland pasa con sorprendente naturalidad de los gags más hilarantes a momentos de gran vigor dramático o sentimental.

Jerónimo José Martín

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