Pocahontas

Directores: Mike Gabriel y Eric Goldberg.

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Dibujos animados.

El cine de animación de la Walt Disney va evolucionando formal y argumentalmente con la clara intención de captar al público adulto sin perder a sus seguidores infantiles. En este su largometraje de animación número 33, adaptan por vez primera una historia real, conceden protagonismo absoluto a los personajes humanos realistas, avanzan por el camino de la mayor profundidad dramática que ya emprendieron en La Bella y la Bestia y El Rey León, arriesgan mucho más en la resolución estética, y se atreven con un final abierto, no plenamente feliz.

La acción comienza en 1607 y relata el romance -lleno de elementos legendarios- entre Pocahontas, una hermosa y valiente india powhatan, y el capitán inglés John Smith, un aventurero temerario e idealista. Smith dirige las tropas del codicioso Gobernador John Ratcliffe, que pretende colonizar las bellísimas tierras de Virginia y hacerse con todo el oro que contengan. El amor entre Pocahontas y John Smith se interpondrá en mitad de la progresiva espiral de odio entre indios e ingleses.

Desde el punto de vista visual, Pocahontas es una película fascinante. Brilla con luz propia su estilo hiperestilizado -similar al de La Bella Durmiente-, inspirado en el ilustrador norteamericano Leyendecker. A esto se añade una soberbia animación, una paleta de colores muy original, la sensibilidad de sus pasajes poéticos y la espectacularidad de sus secuencias de acción, que la convierten en una película muy moderna y agradabilísima de ver. También cabe destacar la magnífica integración en la trama dramática de abundantes y sobrios golpes de humor, que reflejan un elogiable esfuerzo de contención y condensación.

Donde la película no alcanza la fuerza dramática de La Bella y la Bestia y de El Rey León es en el ritmo narrativo y en la profundidad del argumento. El guión hace un sugerente conglomerado de temas en boga -ecología, indigenismo, espiritualidad New Age, condena al racismo, romanticismo…- cuya medida y progresiva aparición resulta a veces demasiado artificiosa. Ciertamente, se intenta evitar un maniqueísmo superficial, pero al conjunto le falta autenticidad. Esto provoca varias caídas de intensidad en el guión y quizá haya afectado también a la partitura y a las canciones del superoscarizado Alan Menken, que se muestra menos inspirado que otras veces.

En cualquier caso, Pocahontas es un film precioso y lleno de magia, que cumple su objetivo de entretener y hacer pensar a un público familiar.

Jerónimo José Martín

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