Pánico nuclear

TÍTULO ORIGINAL The Sum of All Fears

GÉNEROS

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Director: Phil Alden Robinson. Guión: Paul Attanasio. Intérpretes: Ben Affleck, Morgan Freeman, James Cromwell, Liev Schreiber, Bridget Moynahan. 124 min. Jóvenes.

Tom Clancy es el productor ejecutivo de esta película de la Fox, cuya dirección se ha encomendado a un tipo bastante discreto. Basada en la novela de título homónimo (The Sum of All Fears), Pánico Nuclear es un tecnothriller catastrófico que fantasea sobre un conflicto entre Rusia y Estados Unidos, cizañado por un grupo neonazi.

Pánico Nuclear nos presenta a un joven Jack Ryan (Ben Affleck, discretísimo actor) que, tras abandonar el Cuerpo de Marines a causa de una lesión, estudia Historia e ingresa en la CIA. Especializado en geopolítica rusa, Ryan se convertirá de la noche a la mañana en el niño bonito del jefe de la CIA, un elegante Morgan Freeman. La película hace gala de una ingenuidad sonrojante, con bastantes situaciones tan ridículamente inverosímiles (la entrada en el almacén ruso, la reunión de jerifaltes nazis, el ambiente de parvulario de la oficina de la CIA, la relación sentimental de Ryan y la doctora, etc.) que uno se pregunta si no estarán haciendo parodia.

El buen hacer de Freeman es lo único salvable del rutinario trabajo de un reparto mediocre mal dirigido, que se limita a dar gritos y correr por los pasillos de unos decorados deficientes, resultado de un pobre diseño de producción. Al igual que K-19 -lo nuevo de Harrison Ford que llegará a final de agosto-, la película se beneficia de la posibilidad de rodar en Moscú, poniendo una acertada nota de exotismo. Hay un par de secuencias de acción (escasa en la película) bien rodadas. El resto es relleno de situaciones muy vistas y leídas.

Los atentados del 11-S parecen estar detrás de la aceptable respuesta del público norteamericano a una película elemental donde las haya, que deja claro que la fórmula de llevar la acción de un escenario a otro a un ritmo trepidante, con profusas descripciones del funcionamiento y despliegue táctico de la maquinaria bélica, funciona bastante mejor en papel que en celuloide. Los asiduos de Clancy le encontrarán campando por sus fueros: aviones espías, sofisticados aparatejos, políticos de sainete, malos malísimos, militares virilmente esforzados, banderas al viento, sueños y delirios imperiales. Un mix anodino, embutido de patrioterismo, memez e infantilismo a partes iguales.

Alberto Fijo

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