Mientras nieva sobre los cedros

TÍTULO ORIGINAL Snow Falling on Cedars

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Director: Scott Hicks. Guión: Scott Hicks y Ron Bass. Intérpretes: Ethan Hawke, Youki Kudoh, Max Von Sydow, James Cromwell, James Rebhorn, Sam Shepard. 126 min. Jóvenes-adultos.

En 1950, la isla de San Piedro, al noroeste de Estados Unidos, se convulsiona con el juicio contra un joven de origen japonés, héroe de guerra, acusado de la muerte de un pescador. Su anciano abogado defensor deberá enfrentarse al prejuicio racial desatado en la comunidad anglosajona desde el ataque nipón a Pearl Harbor, tras el que todos los japoneses-norteamericanos fueron internados en campos de concentración. Investigará el caso Ishmael, un joven periodista local que perdió un brazo en la guerra. Hijo de un valiente defensor de la integración racial, Ishmael vive obsesionado por su romance juvenil con una japonesa que ahora es la esposa del acusado.

No era fácil recrear las cortantes aristas dramáticas, sociales y políticas del best seller de David Guterson. El australiano Scott Hicks (Shine) sale más que airoso del desafío. Por un lado, el guión es rico en diálogos inteligentes y profundo en la definición de los personajes, y estructura muy bien, a través de una inquietante sucesión de flash back, el desvelamiento gradual de los conflictos, que afrontan el amor interracial, el racismo, la reconciliación y la diferencia entre lo legal y lo justo.

A esto se añade una puesta en escena de planificación y montaje fascinantes, cuyo carácter eminentemente cinematográfico -domina siempre la imagen sobre la palabra- es subrayado por la fotografía del veterano Robert Richardson, que imparte una lección magistral de aprovechamiento dramático de la luz y el color. El conjunto se redondea con una espléndida dirección de actores, entre los que sobresale un pletórico Max Von Sydow.

Ciertamente, a veces el ritmo se hace premioso, y Scott no evita ciertos excesos melodramáticos, algún leve escarceo erótico -nunca muy explícito- y varios pasajes judiciales algo tópicos. Por otra parte, los más puristas quizá consideren retórica su pirotecnia visual. En cualquier caso, la belleza y la densidad de las imágenes y de los conflictos morales que plantea esta película la sitúanmuy por encima de la media.

Jerónimo José Martín

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