Un marido ideal

TÍTULO ORIGINAL An Ideal Husband

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Director y guionista: Oliver Parker. Intérpretes: Rupert Everett, Julianne Moore, Jeremy Northam, Cate Blanchett, Minnie Driver, John Wood. 97 min. Jóvenes-adultos.

Lord Chiltern, único político honrado en un mundo de corrupción y sórdidos intereses económicos, contempla impotente cómo su carrera y su matrimonio son amenazados por Lady Cheveley, que conoce el único trapo sucio de su pasado. Su mejor amigo, el ocioso Lord Goring, le será de gran ayuda, aunque también le exigirá costosos sacrificios, teniendo en cuenta su clase y condición.

Tras debutar con la mediocre Othello, Oliver Parker se luce esta vez en un género muy británico: la recreación de la Inglaterra victoriana. La elección de esta obra de Oscar Wilde es un acierto, ya que no ha perdido actualidad. Escrita justo antes del cambio de siglo, afronta la capacidad de la prensa para destruir reputaciones, la corrupción política y la responsabilidad de las naciones ricas hacia los países en vías de desarrollo. Hasta se atreve a pedir perdón por los abusos cometidos. Sí, rectificar, y mirar hacia el futuro, otro gran mensaje de una obra que rezuma humanidad y que manifiesta su confianza en el hombre.

En el afán del realizador por mostrar el carácter mundano de Lord Goring, la entrada en materia es lenta y demasiado sensual. Después, Parker se decide a ser fiel a Wilde, y la obra desarrolla con vigor un sugestivo cóctel de belleza e inteligencia. Su adaptación, además de divertida, se convierte en un drama humano, a veces conmovedor, y muy cinematográfico. David Johnson sabe colocar la cámara, aprovecha la profundidad de campo, juega a placer con las escaleras de las suntuosas mansiones londinenses…

El recurso al primer plano es habitual, máxime cuando el reparto es tal que el mismo Wilde lo habría elegido. Rupert Everett y Cate Blanchet están a la altura de la suntuosa ambientación, y Julianne Moore resulta perversa y maravillosamente británica.

Fernando Gil-Delgado