Match Point

Director y guionista: Woody Allen. Intérpretes: Scarlett Johansson, Jonathan Rhys-Meyers, Emily Mortimer, Matthew Goode, Brian Cox, Penelope Wilton. 124 min. Adultos. (XD).

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

Terrible y desesperanzada película de Woody Allen, y una muestra al tiempo de su enorme talento. Con aire “british” -quién diría que éste es un film del neoyorquino, aun estando presentes sus temas de siempre- cuenta el ascenso social y caída moral de Chris, joven de extracción humilde que se codeó con la élite del tenis mundial, y que actualmente da clases de este deporte a gente pudiente. Esto le permite introducirse en el círculo de una familia inglesa de clase alta, e incluso integrarse en ella. El problema surge cuando se encapricha de la novia americana del hijo, aspirante a actriz sin futuro. El protagonista, rendido a su belleza, se deja llevar, pero manteniendo las apariencias.

Estamos ante el mejor film de la nueva etapa “seria” de Allen, aunque algún pasaje se estire sin necesidad. El reparto, como es norma, está sobresaliente. En su hábil narración, el director y guionista introduce un giro contundente, perfecta maniobra de un mago del cine, al convertir un drama sobre la infidelidad en planificación fría de un crimen: Chris pretende quitar de en medio a quien hasta entonces era objeto de goce, su amante, y que se ha convertido en estorbo para su ordenado mundo perfecto. Así llega el momento cerebral, a lo Raskolnikov de “Crimen y castigo”, libro expresamente citado.

El film juega con la idea de la justicia divina, en forma de elemento comprometedor. Pero Allen, fiel a su agnosticismo, a la idea de que si Dios existe, juega caprichosamente con los hombres, hace lo propio, o sea, jugar con el espectador. Es esa pelota en la red, el punto de partido del título, que puede caer hacia cualquier lado, por puro, absurdo azar. El mismo azar que provoca un embarazo indeseado mientras se hace esperar el que sí se busca. Al final, viene a decir el cineasta, sólo queda la conciencia, el peso de la culpa. Lo que supone un paso adelante frente al cinismo de “Delitos y faltas”, que también hablaba de un calculado asesinato.

José María Aresté

newsletter
cabecera_aceprensa

Reciba semanalmente por correo electrónico nuestros titulares