Después de una vida llena de crímenes y maldad, Robin Hood se enfrenta a sus últimos días con la posibilidad de redimirse en una extraña isla regida por una caritativa –y también extraña– mujer.
Michael Sarnoski trata de dar la vuelta al mito de Robin Hood componiendo un personaje –interpretado por Hugh Jackman– absolutamente oscuro y deleznable. Para mostrar esa oscuridad, la película tiene una primera media hora de una violencia muy desagradable y absolutamente gratuita.
El problema es que, cuando la película se serena y la trama avanza hacia la supuesta redención, tampoco resulta creíble. Es una redención envuelta en la magia, en motivos sentimentales y etéreos, en sentencias erráticas que van, de nuevo, desde el lema de taza hacia el n…
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