La maldición de los hoyos

TÍTULO ORIGINAL Holes

DIRECCIÓN

GÉNEROS

Director: Andrew Davis. Guión: Louis Sachar. Intérpretes: Sigourney Weaver, Jon Voight, Patricia Arquette, Tim Blake Nelson, Shia LaBeouf. 117 min. Jóvenes.

Andrew Davis (El fugitivo, Daño colateral) lleva al cine, con notables resultados, la novela juvenil Holes, de Louis Sachar. Sorprende, en primer lugar, que un director de películas de acción de serie B se haya embarcado en la adaptación a la pantalla de una obra de literatura juvenil. También llama la atención que en esta empresa el guionista haya sido el propio novelista, hombre maduro que, a pesar de su extensa producción literaria -siempre en el campo de la literatura infantil y juvenil-, nunca había escrito para el cine. No es menos llamativo que una obra de este tipo reúna nada menos que a Sigourney Weaver, Jon Voight, Patricia Arquette y Tim Blake Nelson. Por último, sorprende que lleve el sello Disney, ya que no es una película fácil de alinear en el conjunto de las realizaciones de esta productora.

El guión narra la peculiar odisea del Stanley Yelnats IV, último vástago de una excéntrica familia donde todos los varones reciben el mismo nombre, y sobre la que pesa una vieja maldición. Stanley es injustamente acusado de un robo y condenado a trabajar 18 meses en un campamento juvenil en medio del desierto que lleva el irónico nombre de Green Lake.

La historia cobra un interés que no deja de crecer gracias, en buena medida, al guión. Sachar ha respetado su novela y ha hecho un extenso tratamiento de los temas y personajes que la pueblan. Ello justifica, por una vez, las dos horas que dura la película. Todos los asuntos de fondo que trata la novela se han convertido en material cinematográfico respetando a la vez la trepidante historia de acción y aventura destinada a los jóvenes. Muy afortunada resulta la narración en la que se cruzan diversas series de flash-back, precedidos de unos ocho primeros minutos que abocetan, dan pistas, sugieren lo porvenir y los giros que va a dar la historia. El formidable trabajo de montaje evita el extravío del espectador.

Andrew Davis ha logrado mantener el difícil equilibrio entre el realismo de la comedia y el realismo mágico de historias infantiles como La princesita o, más cerca de la presente, Tom Sawyer, y lo ha mantenido a lo largo de toda la película. Particularmente acertada y difícil es la dirección de actores, donde el trío de adultos que lidera el campamento debía ser malvado y agradable por igual. El grupo de jóvenes, émulos de los «chicos perdidos» de Peter Pan, son un poema, particularmente la pareja Stanley-Zero.

Fernando Gil-Delgado

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