Ambiciosa coproducción hispano-argentina que intenta actualizar en clave de comedia el cine de aventuras clásico. A principios de siglo, en la frontera entre Galicia y Portugal, dos jóvenes de distinto nivel social se echan al monte y se hacen pasar -con escaso éxito- por famosos bandoleros.
El argentino Adolfo Aristarain no alcanza la calidad de su anterior film, Un lugar en el mundo, pero logra una realización fluida y vistosa, así como una buena interpretación coral. De todos modos, resulta tópico y apolillado su tonillo ácrata, desagradable en un par de concesiones eróticas, varias bromas anticlericales y algún pasaje caricaturesco de la Guardia Civil. Lo mejor de esta entretenida película es que abre nuevos cauces argumentales al cine español.
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Jerónimo José Martín