La ciudad está tranquila

TÍTULO ORIGINAL La ville est tranquille

GÉNEROS

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Director: Robert Guédiguian. Guión: Jean-Louis Milesi y Robert Guédiguian. Intérpretes: Ariane Ascaride, Véronique Balme, Pierre Banderet, Frédérique Bonnel, Jacques Boudet, Jean-Pierre Darrousin. 132 min. Adultos.

“Es una película sobre personajes opacos que se hallan sumidos en la confusión. En ella se habla de las contradicciones y las paradojas de nuestra sociedad, y adopto de nuevo una actitud radical, decidido a ser excesivo y a no pintar las cosas con medias tintas”. Con estas significativas palabras describe el francés Robert Guédiguian su último film, La ciudad está tranquila, Espiga de Oro a la mejor película y Premio a la mejor actriz (Ariane Ascaride) en la Seminci de Valladolid 2000.

El paradójico título hace referencia a las terribles tragedias cotidianas que se ocultan tras la aparente tranquilidad de Marsella cuando se contempla desde las alturas de la Basílica de Notre Dame de la Garde. En concreto, la película hilvana los dramas de un estibador metido a taxista, de sus jubilados padres, de una insatisfecha profesora de música, de un ex presidiario negro, de un desesperado matón, de una joven panteísta, de un niño pianista de origen georgiano y, sobre todo, de una pobre mujer cuyo marido lleva tres años en paro y cuya hija adolescente es drogadicta, madre soltera y prostituta ocasional.

Poco cabe reprochar a las espeluznantes interpretaciones y a la poderosa puesta en escena hiperrealista, que soportan sin fisuras el peso de más de dos horas de terribles tragedias casi ininterrumpidas y mostradas con cortante crudeza. Mucho más discutible es la parcialidad de la mirada de Guédiguian, que esta vez adopta un indignado pesimismo, casi nihilista, marcado demasiado a menudo por un grosero feísmo, y moralmente perplejo ante realidades como el aborto, la eutanasia, la drogadicción o las rupturas familiares. Me gusta mucho más Guediguian cuando oxigena su indignación desvelando también las bondades de sus personajes, como hizo en Marius y Jeannette y en ¡Al ataque!

Jerónimo José Martín