K-PAX

Director: Iain Softley. Guión: Charles Leavitt. Intérpretes: Kevin Spacey, Jeff Bridges, Mary McCormack, Alfre Woodard, David Patrick Kelly, Saul Williams. 120 min. Jóvenes.

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Nunca es fácil delimitar lo almibarado de lo emotivo. Esta dificultad se plantea de nuevo ante K-PAX, la última y discutida película del inglés Iain Softley, autor hasta ahora de dos productos mediocres -Backbeat y Hackers- y de una estimable adaptación de Las alas de la paloma, de Henry James. Para unos, K-PAX es un pastelón insustancial; para otros, una película conmovedora. Quizá la verdad esté en el medio.

El cuidado guión se basa en la popular novela homónima de Gene Brewer, que ha generado dos continuaciones: On a Beam of Light (2001) y Prot (2002). K-PAX es el nombre del lejano planeta del que dice venir Prot (Kevin Spacey), un hombre sin identidad y fotofóbico que aparece de la nada en la Grand Central Station de Nueva York. La policía le interna en el Instituto Psiquiátrico de Manhattan, donde es atendido por el Dr. Powell, un prestigioso médico cuya adicción al trabajo está poniendo en peligro su matrimonio. Tras demostrar sus extraordinarios conocimientos de astrofísica, el inquietante y encantador Prot influirá positivamente en el Dr. Powell y en sus enfermos.

Con un tono idealista a lo Despertares, Patch Adams o Campos de sueños, la película cede a veces a un sentimentalismo vacío, marcado por un cierto esoterismo New Age. Sin embargo, su bien dosificada intriga y su decidido elogio de la caridad están encarnados con una convicción enorme por Kevin Spacey y Jeff Bridges. De este modo, la trama resulta grata y hasta vibrante en varias secuencias emotivas muy bien rodadas. Quizá es menos de lo esperado; pero no es poco.

Jerónimo José Martín