Intacto

Director: Juan Carlos Fresnadillo. Guión: Andrés M. Koppel y Juan Carlos Fresnadillo. Intérpretes: Eusebio Poncela, Mónica López, Leonardo Sbaraglia, Max Von Sydow, Antonio Dechent, Paz Gómez, Guillermo Toledo. 108 min. Jóvenes-adultos.

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Federico (Eusebio Poncela) y Sam (Max Von Sydow) son dos hombres peculiares. Federico salió indemne de un terremoto y tiene el don de arrebatar la suerte a quienes le tocan. Sam, el hombre más afortunado del mundo, sobrevivió al holocausto judío y regenta un casino en mitad de un desierto. Un día, Federico se enfrenta a Sam, pierde su don y es expulsado del paraíso. Años más tarde, Federico descubre a Tomás (Leonardo Sbaraglia), único superviviente de un accidente aéreo, y decide convertirlo en el instrumento de su venganza; será su arma para recuperar el paraíso. Juntos harán un extraño viaje -el camino de iniciación de los hombres que tienen el don de la suerte-, lleno de peligrosas pruebas que conducen a un duelo mortal en la antesala del paraíso.

Intacto, primer largometraje del tinerfeño Juan Carlos Fresnadillo -autor del premiado cortometraje Esposados-, es una película que encierra grandes promesas. Sin ser una obra maestra, es un producto muy apreciable que parece indicar que Alejandro Amenábar (Tesis, Abre los ojos, Los otros) y Mateo Gil (Nadie conoce a nadie) no son casos aislados, y que hay otros cineastas de su generación dispuestos a triunfar. La comparación no es baladí, pues esta cinta tiene muchos puntos en común con la obra de los citados directores: la habilidad para crear una atmósfera de misterio con muy pocos elementos; la capacidad de hacer verosímil una historia fantástica; el talento para sorprender e innovar con elementos cotidianos… También hay que poner en su haber la buena dirección de los actores principales y el excelente montaje.

Por otra parte, la historia se resiente en los mismos lugares donde fallan las historias de Amenábar y Gil: en el acabado de un guión que se preocupa de sorprender y mantener la tensión, pero cuyo desenlace no está a la altura del clímax creado. En este sentido, el personaje de Sara (Mónica López) resulta ambiguo, y su aparición final, muy forzada, no satisface, como tampoco satisfacen las últimas frases e imágenes, por bellas que sean. Un absurdo y breve desnudo prueba que Fresnadillo tampoco distingue todavía lo esencial de lo accesorio.

Con todo, ha logrado una obra interesante, que se ve con agrado y que se aprecia más en un año bastante pobre para el cine español.

Fernando Gil-Delgado