Idaho Potato. Una historia de Croacia

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Idaho PotatoDirector: Hrsto Papic. Intérpretes: Ivo Gregurevic, Robert Belinic, Mustafa Nadaveric.

Esta película croata intenta hacer una radiografía ponderada de algunas claves que explican el conflicto en la antigua Yugoslavia. Narra en tres actos la vida de Iván, un niño croata.

En 1968, Iván no es más que el bebé de una familia pobre al que acaricia furtivamente su hermano, un agitador perseguido por la policía.

En el segundo acto -el más largo-, ambientado en 1980, Iván se ha convertido en un chaval divertido que divide su tiempo y su corazón entre el colegio, su labor como monaguillo en una iglesia, su fantasiosa pasión por el rock y su primer amor de adolescente. El conflicto surge porque el padre de su chica, destacado funcionario comunista que persigue a su hermano, se opone frontalmente al romance de los dos niños.

El tercer acto, coincidente con la independencia de Croacia, resuelve los dramas desencadenados anteriormente. Al final, los jóvenes opondrán su amor sin prejuicios a un odio político que tiene raíces muy profundas y que desata el afán de venganza tras el hundimiento del comunismo.

Hrsto Papic ha realizado una película muy interesante. A veces, se nota la falta de medios o un recurso excesivo al sentimentalismo. Pero, en general, la película tiene personalidad visual, está muy bien interpretada y ofrece un mensaje reconciliador, a pesar de la dureza de algunas situaciones. Su estilo mezcla muy bien el ritmo parsimonioso del cine del Este, magnífico en la creación de atmósferas, con un look que muestra la admiración de Papic por el cine norteamericano. De este modo, transmite con igual eficacia la tragedia y el humor, la crueldad desencadenada por el fanatismo y el candor de una mirada infantil.

Por ser universales, los temas que se plantean respecto a Croacia resultan cercanos a cualquiera. Y su encendido canto al amor, la tolerancia, el perdón y la libertad, también da cabida al catolicismo de la familia protagonista, presentado con naturalidad. Lástima que Papic caiga en un tonto exhibicionismo en un par de breves escenas sexuales, discordantes con la sencilla humanidad del resto de la película.

Jerónimo José Martín

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