Huracán Carter

TÍTULO ORIGINAL The Hurricane

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Director: Norman Jewison. Guión: Armyan Bernstein y Dan Gordon. Intérpretes: Denzel Washington,Vicellous Reon Shannon, Deberah Kara Unger, Liev Schreiber, John Hannah, Dan Hedaya, Debbi Morgan, Rod Steiger. 140 min. Jóvenes.

En 1967, el púgil negro estadounidense Rubin Huracán Carter fue injustamente condenado por homicidio. Finalmente, fue puesto en libertad en 1985, cuando un juez federal decretó que la acusación había violado sus derechos constitucionales. Este drama proporciona al veterano Norman Jewison (Justicia para todos, En el calor de la noche) un magnífico material para su ya larga cruzada contra el racismo y la injusticia en Estados Unidos.

Carter publicó su autobiografía, The Sixteenth Round, cuando estaba en la cárcel. Años más tarde, un grupo filantrópico canadiense leyó el libro y se interesó por el caso. Su dedicación fue decisiva para la liberación y rehabilitación del boxeador. Se trata, pues, de una historia compleja, desarrollada a lo largo de dos décadas, y en la que intervienen muy diversos personajes. Por eso, la película es larga, y su trama, a pesar del buen hacer de Jewison, pierde tensión hacia la mitad, aunque luego se recupera.

La historia arranca cuando Rubin Huracán Carter está ya en la cárcel. Una serie de flash backs -imágenes de combates, emulando filmaciones de época en blanco y negro, junto a otras, desvaídas, de la investigación del asesinato y de la detención de Carter- muestran quién fue y quién es el protagonista. Nos enteraremos de que su libro está a punto de publicarse. Las imágenes son expresivas, fuertes, pero algo confusas. La película está ya avanzada cuando cada elemento ocupa por fin su lugar.

Salvado el caos inicial, Huracán Carter es una buena película, que demuestra la experiencia de Jewison en cuestiones raciales y judiciales. El guión tiene gran valor como retrato íntimo de un hombre injustamente condenado, y añade la tensión de los elementos detectivescos y pugilísticos, así como interesantes análisis sociales. En su día, el boxeador declaró: “El odio me metió en la cárcel; el amor me ayudará a salir de ella”. Este cambio de actitud -de un camorrista que se desfogaba en el ring a un hombre equilibrado, que encuentra la paz en prisión- dota a la historia de una notable hondura dramática y moral.

En el aspecto formal, destaca la fotografía de Roger Deakins, magnífica en los combates de boxeo, filmados por Michael Chapman con el mismo realismo de la inolvidable Toro salvaje. Por su parte, Denzel Washington lleva a cabo una gran interpretación -que recuerda a su trabajo en Malcom X-, y el grupo canadiense -Vicellous Reon Shannon, Deborah Kara Unger, Liev Schreiber, John Hannah- logra ser un bloque homogéneo. Asimismo, conviene mencionar los inteligentes recursos a las dos versiones de la famosa canción Hurricane, en las que Bob Dylan relató este injusto suceso.

Fernando Gil-Delgado