Genealogías de un crimen

TÍTULO ORIGINAL Généalogies d’un crime

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Director: Raoul Ruiz. Guión: Raoul Ruiz y Pascal Bonitzer. Intérpretes: Catherine Deneuve, Michel Piccoli, Melvil Poupaud, Andrzej Seweryn, Bernadette Lafont. 113 min. Adultos.

Raoul Ruiz es un cineasta chileno afincado en Francia desde 1974 y poco conocido por el gran público, a pesar de haber realizado más de 50 largometrajes, además de cortos y telefilms. En 1997 se estrenó en España su Tres vidas y una sola muerte, con Marcelo Mastroianni como protagonista. En Genealogías de un crimen -Oso de Plata en el Festival de Berlín de 1997- ha contado también con primeros actores; Raoul Ruiz es ya, sin duda, una prestigiosa figura independiente del cine europeo.

Su argumento y guión están basados en un hecho real sucedido en los años veinte. Una psicoanalista (Catherine Deneuve) es asesinada por su sobrino huérfano René (Melvil Poupaud) mientras le estaba tratando; ella se había aventurado a predecir, desde que su sobrino era un niño, que sería un asesino. La abogada Solange (también Catherine Deneuve) se encarga de defender al joven y enigmático René, quien, de algún modo, repetirá con Solange la terrible historia vivida con su tía…

Desde su inicial Tres tristes tigres (1968) o desde Las tres coronas del marinero (1982), Raoul Ruiz ha ido derivando hacia una narración más contenida, no tan surrealista. Pero es siempre su estilo de una gran riqueza de lenguaje, hermético, sugerente, tanto por medio de un significativo juego de planos y encuadres como en la ambientación, y en la especial relevancia que da a los detalles y objetos: pictórico en el cuidado uso de la luz y el color.

De fuerte influencia literaria, la intriga policiaca de la película se enriquece con el estudio de la esquizofrenia, la doblez y la superchería, con un tratamiento onírico que deja los límites imprecisos, como es propio del siempre inasible y turbador misterio del alma humana.

Catherine Deneuve lleva a cabo su doble papel con la fría distancia y eficacia habituales en ella. El joven Melvil Poupaud recrea bien la inquietante personalidad de asesino amable. Michel Piccoli da un contrapunto de humor y fanatismo trágico. Bernadette Lafont hace una estupenda ama de llaves, que es un si es no es parodia de las del cine de género. Y el resto enriquece con justeza este cuadro insólito de crimen y fantasía.

Pedro Antonio Urbina