El tigre y la nieve

TÍTULO ORIGINAL La tigre e la neve

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Director: Roberto Benigni. Guión: Roberto Benigni y Vincenzo Cerami. Intérpretes: Roberto Benigni, Nicoletta Braschi, Jean Reno, Tom Waits, Emilia Fox. 114 min. Jóvenes. (V)

A sus 53 años, el actor, director y guionista toscano Roberto Benigni ha hecho una película parecida a “La vida es bella”, la obra ganadora de tres Oscar que le consagró en 1997. Ambas comparten bellísimas historias de amor, secuencias muy brillantes y… una acusada irregularidad.

“El tigre y la nieve” se ambienta en 2003. La guerra de Irak está a punto de comenzar. Attilio, un brillante poeta, enseña Literatura en Roma. Ensimismado, alegre y vitalista, Attilio se enamora perdidamente de Vittoria, una mujer que frecuenta sus sueños desde hace mucho. Cuando se encuentra con ella en la lectura poética de un autor iraquí, Attilio cree cumplidos sus sueños, pero…

Hay muchos elementos interesantes en esta película, empezando por esa actriz estupenda llamada Nicoletta Braschi, esposa de Benigni (se nota y mucho), con una forma de estar y de mirar verdaderamente turbadora. Luego está la música adecuadísima de Nicola Piovani y la hermosa y evocadora balada de Tom Waits. Y esas adolescentes menuditas y desgarbadas con las que Benigni comparte algunos de los mejores planos de su carrera. Y una memorable clase en la universidad, chispeante y emotiva. Y el diseño magistral de la secuencia del té en la terraza romana. Y una sátira inteligente y noble contra la guerra. Y una historia de amor, esta vez sí, nada que ver con tanta historieta imbécil de antropoides jadeantes.

Pero también hay cosas mejorables o superfluas. Benigni sale mucho, y hay situaciones cómicas que se estiran demasiado, como la película. Falta continuidad, la historia es irregular y tiene bajones monumentales, en parte, por no transitar con más garbo del mundo onírico a la dura realidad. Como ya ocurría en “La vida es bella”, la primera parte es mucho mejor que la segunda. Escrito esto, confieso que la película me toca el “cuore”. Aunque no termine de salirle, lo que intenta Benigni es muy hermoso. Le salió a Murnau. “Amanecer” se llama el milagro.

Alberto Fijo