El laberinto rojo

TÍTULO ORIGINAL Red Corner

GÉNEROS

DIRECTORES

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

Director: Jon Avnet. Guión: Robert King. Intérpretes: Richard Gere, Bai Ling, Bradley Whitford, Byron Mann. 103 min. Adultos.

Un abogado que trabaja para una gran empresa audiovisual estadounidense acude a Pekín para firmar con el Gobierno el primer proyecto de comunicación por cable. Tras pasar una noche con una joven, que acaba de conocer en un night-club, esta aparece muerta, y se le acusa del asesinato que no ha cometido. Abandonado por sus colegas de negocios y ante la pasividad de la embajada estadounidense, tiene que enfrentarse -contra reloj- al sistema judicial chino, que, de modo sumarísimo, le condena a muerte. La joven abogada de oficio que se encarga de su defensa le recomienda que se declare culpable, y confíe en la benevolencia del tribunal, para salvar su vida. Pero…

Un especial interés de esta película de acción y violencia, ocultas intrigas y tribunales y juicios, consiste en que el abogado norteamericano (individualista acérrimo y materialista a ultranza) y la abogada china (producto de la visión colectivista), aun partiendo de estos extremos equivocados, llegan juntos, al enfrentarse con valentía a la injusticia -que alcanza hasta las más altas esferas del Gobierno chino-, a una comprensión adecuada del valor y la dignidad de la persona.

Jon Avnet (Tomates verdes fritos, Intimo y personal) ha realizado una larga película apasionante, llena de suspense, sobre un bien trabajado guión de Robert King. Es sorprendente la riqueza de planos y encuadres, que dan variedad y auténtica movilidad y ritmo aun en las obligadas y reiteradas sesiones del juicio ante el tribunal. Todos los actores, chinos o norteamericanos, cumplen perfectamente en su interpretación contrastada de dos culturas tan diferentes. Sobre todo la joven Bai Ling está magnífica en su proceso de conversión hacia una que podría llamarse ley o derecho natural, y su decepción y rechazo del comunismo chino. Richard Gere no desentona.

En fin, una película interesante, entretenida y nada vulgar, salvo quizás en la sórdida y exhibicionista secuencia de arranque.

Pedro Antonio Urbina