El exorcismo de Emily Rose

TÍTULO ORIGINAL The Exorcism of Emily Rose

DIRECCIÓN

GÉNEROS

Director: Scott Derrickson. Guión: Scott Derrickson y Paul Harris Boardman. Intérpretes: Laura Linney, Tom Wilkinson, Campbell Scott, Jennifer Carpenter, Colm Feore. 119 min. Jóvenes. (V)

Película basada libremente en el caso real de una joven católica endemoniada. Se articula alrededor del juicio que se siguió contra el sacerdote que practicó su exorcismo, acusado de homicidio por negligencia. La vista permite ofrecer en retrospectiva la evolución del caso de Emily Rose: primeras manifestaciones de la posesión, la inquietud de los familiares, la actuación del padre Moore… Lo que sirve para plantear interrogantes, a los que de intento no se da respuesta concluyente, acerca de la existencia del diablo o por qué Dios permite el mal y nos somete a duras pruebas.

Derrickson y su coguionista saben contar la historia con inteligencia, planteando el clásico conflicto entre razón y fe, apuntando a su posible conciliación. Hombre de fe es el sacerdote, pero esto no impide, al revés, que actúe con prudencia al solicitar el permiso del obispo para actuar, y escuchar el parecer de los médicos. En el campo racionalista hay dos posiciones diversas: la defensa -una abogada agnóstica de mente abierta- y la acusación -un fiscal cristiano poco consecuente, cuyo único objetivo parece ser la condena del acusado-.

En este «triángulo» los personajes mejor perfilados son los del padre Moore y su abogada, bien interpretados por Tom Wilkinson y Laura Linney, aunque a la hora de subrayar la honradez de sus planteamientos, se intenta llevar el paralelismo demasiado lejos, por ejemplo al mostrar su común soledad. Comprensible en el caso de la mujer que ha hecho de su carrera la razón de su vida, se entiende poco que el sacerdote no cuente con el apoyo de su obispo o de los fieles de su parroquia, que brillan por su ausencia.

Que el film trate temas de fondo con rigor (Derrickson se confiesa cristiano evangélico, y suyo es el argumento original de «Tierra de abundancia», de Wenders) no está reñido con la comercialidad, como ya ocurría en «El exorcista», de Friedkin. Las secuencias de terror, con el diablo sugerido o actuando manifiestamente, están bien resueltas, y buscan el realismo, la credibilidad. A ello ayuda el trabajo de Jennifer Carpenter, convincente Emily Rose, que no necesita de los excesos del maquillaje y los efectos especiales.

José María Aresté

Contenido exclusivo para suscriptores de Aceprensa

Estás intentando acceder a una funcionalidad premium.

Si ya eres suscriptor conéctate a tu cuenta. Si aún no lo eres, disfruta de esta y otras ventajas suscribiéndote a Aceprensa.

Funcionalidad exclusiva para suscriptores de Aceprensa

Estás intentando acceder a una funcionalidad premium.

Si ya eres suscriptor conéctate a tu cuenta para poder comentar. Si aún no lo eres, disfruta de esta y otras ventajas suscribiéndote a Aceprensa.