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Estrenada en México en junio de 2012, a un mes de las elecciones que llevaron al poder al presidente Peña Nieto, esta película escrita y dirigida por Carlos Bolado es la historia de un crimen, el asesinato en 1994 de Luis Donaldo Colosio, candidato del PRI a la presidencia de la República, en un mitin celebrado en un barrio de Tijuana.

Bolado, uno de los codirectores de la interesante Promises, construye un thriller con un intenso aroma documental. Andrés, un agente de inteligencia que trabaja por su cuenta y recibe el encargo de investigar el crimen, actúa como hilo conductor, especialmente para el público que no conozca a los personajes de la vida política mexicana que promovieron el asesinato de Colosio, siendo presidente Carlos Salinas de Gortari. Andrés es un personaje cogido por los pelos, pero los pelos de José María Yazpik aguantan, aunque no se termine de entender ni su sitio ni su evolución.

La película, pese a giros excesivamente melodramáticos y un didactismo populista en ocasiones irritante, tiene fuerza. Su apoyo a la tesis del crimen de Estado es evidente. Los actores hacen un buen trabajo y la historia es tan terrible que funciona a pesar de las debilidades del guion, que por momentos no es capaz de transmitir verosimilitud a los vericuetos de la intriga política.

La destreza de Bolado como realizador y montador queda patente en secuencias brillantes como la de la recreación del asesinato en un pinar.

A pesar de la película, el PRI volvió al poder.

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