Arthur y los Minimoys

TÍTULO ORIGINAL Arthur et les Minimoys

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Director y guionista: Luc Besson. Intépretes: Freddie Highmore, Mia Farrow, Ronald Crawford, Penny Balfour. 102 minutos. Jóvenes.

El veterano Luc Besson (“Nikita”, “El Profesional”, “El quinto elemento”) ha decidido cerrar su carrera como director con un film de animación, aparentemente muy alejado de su producción anterior, compuesta fundamentalmente por cintas de acción, algunas muy violentas. En realidad, puede que sea el único director francés que nunca ha querido hacer cine de autor sino de género, de acción.

La película -que combina personajes reales y animados- cuenta las aventuras de un niño de 10 años que descubre que en su jardín, además de un tesoro escondido por su abuelo, hay un país habitado por elfos de dos milímetros de altura. Besson ha tardado siete años en diseñar -ayudándose de todo tipo de efectos y de 85 millones de dólares, récord de presupuesto en una cinta de animación- el mundo de los Minimoys. El resultado visual es desbordante, especialmente en las escenas de acción, con guiños, casi calcos, a algunas secuencias de “Matrix” -para algo comparten al responsable de efectos especiales- e incluso al cine de Tarantino. Otra cosa es que la estética, pegada a la del videojuego (el estreno de la película coincide con la venta del juego de consola) guste más o menos.

Quizás para evitar las comparaciones, confiesa Besson que no quiere competir con los reyes de la animación, Pixar y DreamWorks. Desde luego, donde no compite con Pixar es en el pobre guión, con una única trama que, a pesar de su sencillez, a veces se embarulla y unos diálogos acartonados (un niño de 10 años que habla de sistemas de irrigación o de la necesidad de actuar con cautela). Y no es problema del reparto: Freddie Highmore convence con un papel cercano al que protagonizó en “Charlie y la fábrica de chocolate”, mientras que Mia Farrow no tiene que convencer a nadie a estas alturas.

Ana Sánchez de la Nieta