Around the Bend (A la vuelta de la esquina)

TÍTULO ORIGINAL Around the Bend

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Director y guionista: Jordan Roberts. Intérpretes: Michael Caine, Jonah Bobo, Josh Lucas, Glenne Headly, Christopher Walken, David Eigenberg. 85 min. Jóvenes-Adultos. (D)

Ir de independiente aporta un cierto halo de prestigio en el ámbito cinematográfico actual, incluso aunque sea acompañando a productoras tan poderosas como la Warner. Es lo que sucede con “Around the Bend”, Gran Premio del Jurado y Premio al mejor actor (Christopher Walken) en el Festival de Montreal 2004. Se trata de una interesante producción de la Warner Independent Pictures, con la que debuta como director Jordan Roberts, conocido hasta ahora como guionista auxiliar y no acreditado de algunas películas famosas, como “Camino a la perdición”.

El protagonista es Jason, cuya vida pasa por una etapa caótica. A este empleado de banca, buena persona, su esposa le acaba de abandonar para irse a pintar al Nepal. Así que debe cuidar a su inteligente hijo Zach, de seis años, y a su propio abuelo, Henry, un ex arqueólogo que anda obsesionado con su muerte -que él ve inminente- y con los rituales funerarios alternativos, pues no quiere ser enterrado. La situación alcanza tintes delirantes cuando aparece de pronto el padre de Jason, Turner, un ex cantante, ex drogadicto y ex alcohólico que abandonó a la madre de Jason cuando éste era un bebé y que se ha pasado los últimos años en la cárcel. Tras reconciliarse con su “hijo pródigo”, Henry muere por fin y encarga a sus descendientes -hijo, nieto y biznieto- un singular sepelio, que les obliga a viajar por Nuevo México, parando en los lugares más relevantes de la vida del muerto. Este periplo abrirá viejas heridas de los personajes, que aún siguen sangrando.

Lo mejor de esta “road-movie” son las interpretaciones de unos actores sensacionales a los que se ve muy cómodos con el guión. Y es que éste dosifica muy bien las intrigas y despliega a buen ritmo los conflictos de los entrañables personajes, a través de los que se cuestiona el desmadre moral de la generación de Mayo del 68. A veces, este enfoque oxigenante se fractura con alguna salida de tono, demasiado hedonista o soez. Pero son defectos menores de un conjunto notable, arropado por una excelente banda sonora y rodado con solvencia.

Jerónimo José Martín