Antes de la lluvia

TÍTULO ORIGINAL Before the Rain

GÉNEROS

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Director: Milcho Manchevski. Intérpretes: Gregoire Colin, Labina Mitevska, Katrin Cartlidge.

Tres relatos dependientes forman esta espléndida película premiada con toda justicia en Venecia con el León de Oro. En Palabras, un joven monje ortodoxo con voto de silencio acoge en su monasterio a una albanesa a la que persigue un grupo armado, poniendo en peligro a su comunidad. De Macedonia se pasa a Londres en Rostros, donde Anne, que trabaja en una agencia de noticias, se encuentra dividida entre el amor a su marido y el que siente por un fotógrafo corresponsal de guerra. Finalmente en Imágenes se vuelve a Macedonia, donde el fotógrafo visita su tierra natal, muy cambiada por los conflictos étnicos.

“El tiempo nunca termina, el círculo nunca se cierra.”; el director macedonio formado en Estados Unidos Milcho Manchevski convierte esta frase en motivo principal de la película. En la estructura narrativa, cada relato se une con el siguiente, y el último con el primero, pero ello sucede, paradójicamente, en una perfecta imperfección, que sirve para apuntalar las ideas del film. Pues en los conflictos que presenta, Manchevski se muestra pesimista. No ve salida a los enfrentamientos entre las etnias que formaban la antigua Yugoslavia, tan claros y brutales en la actualidad en Bosnia, pero igualmente latentes y quizá a punto de estallar en Macedonia. Manchevski es valiente a la hora de dibujar estos odios, a veces claramente irracionales, y lo hace con una rara objetividad, sin tomar partido. El odio produce violencia, que Manchevski enseña sin tapujos, indicando que aquello es real; en ese sentido es más admisible que una breve concesión erótica. El director no oculta que hay otros sentimientos además del odio, pero aparecen como excepciones, derrotadas de antemano.

Manchevski demuestra excelente pulso como director y logra un film de gran belleza. La fotografía contribuye de modo decisivo a este resultado, dando el aire preciso a cada capítulo. El frío Londres de la parte central contrasta con la Macedonia de los otros dos relatos, de atractivos paisajes y limpios y estrellados cielos, excepto cuando llega una lluvia que nunca acaba de llegar. La música del grupo Anastasia realza aún más esa belleza. La película, a la vista de su multinacional equipo técnico, es además un buen ejemplo de que las coproducciones de calidad no son una utopía.

José María Aresté