Aliento

Guión: Kim Ki-duk. Intérpretes: Cheng Chang, Jung-woo Ha, Kim Ki-duk, Ki-a Park.84 min. Adultos. (VX)

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

La extraordinaria potencia audiovisual de Kim Ki-duk está presente incluso en sus películas menos logradas. Aliento es una de ellas. Empieza de forma poderosa (una planificación soberbia, una inteligente administración del silencio, un casting y unas interpretaciones seductoras), presagiando una obra de gran nivel, pero se malogra por la mediocridad de un guión que cede muy pronto al tópico insustancial y al apaño maniobrero, al esteticismo hueco, a la efectista pirotecnia de las mil y una patologías conductuales que tanto gustan al realizador surcoreano de 48 años.

Siento tener que ser así de duro, pero la antropología de mercadillo de esta película del luctuoso Ki-duk -y de otros muchos dramas recientes- llega a ser insultante. ¿Me viene bien un niño?: marchando niño atribulado, con uniforme, que impresiona más; ¿un homosexual?: marchando un tierno preso gay en una celda con cuatro reclusos durmiendo unos encima de otros en plan montaña; ¿marido infiel?: tonto hasta decir basta. El papel que se reserva Ki-duk, jefe de la prisión, supera a todos en arbitrariedad.

En Aliento se cuenta la relación que se establece entre una escultora -casada y con una hija- y un preso -parricida múltiple- que espera la ejecución de la pena capital. El planteamiento es muy bueno, muy poderoso, pero la trama es bastante mala, por no hablar de un desenlace sencillamente ridículo. Como casi siempre, Ki-duk ofrece cuarto y mitad de violencia y sexo torturado. La cinta se vio en la sección oficial del último festival de Cannes.