Funny Games

Guión: Michael Haneke. Intérpretes: Naomi Watts, Tim Roth, Michael Pitt, Brady Corbet, Devon Gearhart. 111 min. Adultos. (VD)

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En 1997 Michael Haneke presentó en el festival de Cannes Funny Games. La película ganó un premio paralelo, el de la crítica internacional, y propició un vivo debate entre seguidores y detractores. Con motivo de la edición en DVD (tuvo una notable acogida quizás porque la película duró poco en cartelera y porque es mucho más saludable ver esta cinta con el mando a mano), Haneke reflexionaba en una entrevista sobre su película: lo que pretendía era una crítica sobre la manera que tienen los medios -especialmente el cine- de mostrar la violencia.

En esa entrevista -muy ilustrativa por otra parte- el realizador alemán desarrolla su teoría (lo malos que somos los humanos, compulsivos consumidores de violencia) y concluye con una frase con la que no puedo estar más de acuerdo: uno ve esta película solo si tiene obligación de verla porque, en cierto modo, es una tortura al espectador.

Tesis y explicaciones aparte, está claro que a Haneke le seduce la violencia, lo ha demostrado en muchas de sus películas desde El video de Benny (una casi precuela -protagonista incluido- de la primera versión de Funny Games) a La pianista; le gusta regodearse en la mente torturada y sinsentido de un asesino y se regodea tanto que resulta raro oírle hablar después de denuncia.

Por otra parte, es cierto que Haneke rueda bien, que consigue montar de forma que destroza los nervios al personal, que el contraste entre el tono dramático y cómico es eficaz, que el lentísimo tempo consigue hipnotizar… pero todo esto ¿para qué? Y si esta primera pregunta se la hacía el espectador en 1997, ahora la cuestión es más grave. Porque, diez años después, Michael Haneke rueda exactamente la misma película: la misma historia de la familia bien, torturada salvajemente por un par de jóvenes, aparentemente normales. Los mismos planos, los mismos diálogos, el mismo tempo. Sólo cambian los actores. ¿Por qué hace Haneke esta reversión de sí mismo, además de para ganar dinero en EE.UU. e intentar de paso que lo gane Naomi Watts que, además de sufrir el film, lo coproduce? La verdad es que las interpretaciones del original (Susanne Lothar y el fallecido Ulrich Mühe) eran muy buenas.

Dice Haneke que ha querido hacerla otra vez porque el inglés es más universal y porque la reacción del público será distinta después de haberse estrenado películas como Saw y Hostel. Razones extrañas de un hombre muy extraño.

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