8 millas

TÍTULO ORIGINAL 8 Mile

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Director: Curtis Hanson. Guión: Scott Silver. Intérpretes: Eminem, Kim Basinger, Mekhi Phifer, Brittany Murphy, Evan Jones, Omar Benson Miller, De’Angelo Wilson. 110 min. Adultos.

Confieso mi absoluta ignorancia del mundo de los ritmos del rap y el hip-hop, incluidos los ambientes marginales norteamericanos donde nacen. No obstante, como tantos otros temas, puede ser la base de una buena película, siempre que se cuente con una historia interesante. Así sucede en 8 millas. Se ha comparado este film con el primer Rocky, y algo de cierto hay en ello. El personaje central es Jimmy, un joven blanco que ha crecido en los citados ambientes, y que incorpora elementos biográficos de Eminem, el polémico cantante-actor que lo interpreta con asombrosa naturalidad. El film lo presenta en una encrucijada. Su novia acaba de dejarle. Ya tiene una edad. Y, cuando vuelve al hogar familiar, encuentra a su madre encamada con un joven que fue compañero suyo de instituto. Le preocupa su hermana pequeña, el peculiar ambiente donde le toca crecer. Por otro lado, el color de su piel pesa en sus otros compañeros raperos, negros, que no entienden qué hace ese “blanquito” entrometiéndose en un mundo que consideran exclusivamente suyo.

Curtis Hanson es un director que alcanzó la madurez en ese clásico moderno del cine negro que es L.A. Confidential. Después de Jóvenes prodigiosos insiste en el dibujo de chicos listos con 8 millas, una película de reparto impecable y que apuesta fuerte por la individualidad. Aunque Jimmy está rodeado de una pandilla de colegas con los que se lleva bien, a pesar de que conoce a una chica que le atrae, y a pesar de los lazos familiares, se encuentra básicamente solo contra el mundo. Esto se plasma de modo especial en el vibrante duelo final, en que los raperos improvisan canciones; las letras, compuestas sobre la marcha, muestran la rebeldía y la rabia de los que las cantan, especialmente con su lenguaje ofensivo y obsceno. Lo que sigue a este clímax es una rotunda afirmación de que los propios problemas debe afrontarlos uno en solitario. Un pesimismo vital muy acorde con los tiempos que corren.

José María Aresté