15 minutos

TÍTULO ORIGINAL Fifteen Minutes

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Director y guionista: John Herzfeld. Intérpretes: Robert De Niro, Edward Burns, Kelsey Grammer, Avery Brooks, Melina Kanakaredes. 121 min. Adultos.

Por un sendero decididamente satírico discurre 15 minutos, la última película de John Herzfeld (Tal para cual, Dos días en el valle). Su guión parte de aquella idea de Andy Warhol de que, en el futuro, todos seremos famoso durante quince minutos, el tiempo que cada uno puede aparecer en la caja tonta.

Tras un asesinato relacionado con un incendio, el veterano Eddie Flemming, agente estrella de la policía de Nueva York y asiduo en los programas televisivos de sucesos, se une al joven Jordy Warsaw, un eficaz investigador de los bomberos, que desprecia a los periodistas. Deberán encontrar a dos locos asesinos, recién llegados del Este de Europa. Uno de estos matones comete asesinatos atroces, mientras el otro los graba en vídeo. Su peregrina idea es confesar y mostrar los crímenes ante las cámaras de televisión, previo cobro de una sustanciosa cantidad de dinero. Y con este dinero contratarán después a un abogado que los saque de la cárcel aduciendo transtorno mental transitorio. Como es lógico, los dos policías introducen una singular variante en esos planes.

Desarrollado con fluidez -a pesar de algún bajonazo-, el guión incluye hilarantes golpes de humor negro, encarnados con convicción por el reparto, y bien hilvanados por la puesta en escena, a la que solo cabe reprochar alguna confusión puntual entre agilidad y trepidación. Sin embargo, Herzfeld no compensa su tono corrosivo con algún contrapunto ético de entidad. De hecho, los policías tienen pocos matices, al igual que la joven peluquera-prostituta. Esta carencia de perspectiva lleva a Herzfeld a recurrir a menudo al exhibicionismo sexual y a una cruda violencia explícita, precisamente las mismas concesiones morbosas que reprocha a la televisión.

Esta sorprendente incoherencia resta valor a las reflexiones de la película y provoca serias dudas sobre su influencia en el espectador. ¿Lo sacará de su pasividad o simplemente excitará sus bajos instintos con nuevos estímulos? He ahí la cuestión que suelen plantear las películas que juguetean satíricamente con la violencia y el sexo.

Jerónimo José Martín