La primera exhortación apostólica de León XIV muestra la continuidad con su predecesor y la centralidad que tendrá la doctrina social de la Iglesia en su pontificado.
Aunque el evento había generado cierta polémica, lo cierto es que mostró a una Iglesia que vive con alegría su propio mensaje y que no tiene miedo a hacerlo cultura.
El cardenal Sarah aborda la cuestión de la existencia de Dios y de su pretendida “ausencia”, así como algunas derivaciones de la descristianización de la sociedad occidental.
La región, desestabilizada por una prolongada crisis climática y por la lucha entre facciones terroristas, es también un tablero para la batalla geopolítica, con la influencia rusa creciendo.
La escucha, la prioridad de la oración, la súplica por la paz o la independencia y continuidad frente a sus antecesores son algunas de las constantes de los primeros tres meses de Pontificado.
En su primera “prueba de fuego”, el Papa se ha ganado la confianza de los jóvenes con un mensaje profundo, optimista y cuajado de referencias a los anteriores pontífices.
La secularización y el auge de las religiones afrobrasileñas se expanden, mientras la población católica disminuye y el crecimiento de la evangélica queda por debajo de las previsiones.
Algunos analistas atribuyen este fenómeno –especialmente acusado entre los hombres– a una reacción “antimoderna”, pero la realidad es más compleja… y positiva.
Animadas por su fe, un grupo de familias de una pequeña comunidad rural de Texas decidió acoger a casi 80 niños considerados “casos imposibles” por los servicios sociales.
Desde la elección de su nombre, el nuevo Papa ha dejado clara su intención de ofrecer al mundo contemporáneo el acervo de doctrina social con que cuenta la Iglesia.