El escritor Claudio Magris señala en Corriere della Sera (Milán, 2 julio 2000) el contraste entre el éxito de las manifestaciones religiosas espectaculares y el retroceso del conocimiento de la doctrina de la fe y de su influencia en la vida diaria.
Ala hora de conservar la memoria de los mártires del siglo XX, es imposible pasar por alto a los que perdieron su vida en la persecución religiosa en España durante la guerra civil de 1936 y en los años precedentes. Como ha escrito el historiador Stanley G. Payne, "la persecución de la Iglesia católica fue la mayor jamás vista en Europa Occidental, incluso en los momentos más duros de la Revolución francesa". Sin embargo, son unos mártires que todavía molestan a los que se empeñan en verlos en clave política.
Stephen Jay Gould dice en su último libro que no debería haber guerra entre ciencia y religión: los conflictos que se han dado carecen de verdadera base.
El 24 de mayo dos periodistas murieron y otros dos resultaron heridos en Sierra Leona en un ataque de los rebeldes. Una de las víctimas fue el español Miguel Gil, cámara de televisión, delegado de Associated Press para África Occidental. En Barcelona, donde vive su familia, el sacerdote nigeriano Austin Ihekweme celebró un funeral por el periodista. Seleccionamos unos párrafos del texto de la homilía, pronunciada en inglés, que fue dirigida especialmente a sus colegas de la prensa internacional.
Nombrado arzobispo de Melbourne en 1996, Mons. George Pell fue visto como un hombre de Juan Pablo II con una misión en la Iglesia en Australia. The Catholic World Report (mayo 2000) publica una semblanza y una entrevista con Mons. Pell.