Esos incómodos mártires españoles

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Ala hora de conservar la memoria de los mártires del siglo XX, es imposible pasar por alto a los que perdieron su vida en la persecución religiosa en España durante la guerra civil de 1936 y en los años precedentes. Como ha escrito el historiador Stanley G. Payne, “la persecución de la Iglesia católica fue la mayor jamás vista en Europa Occidental, incluso en los momentos más duros de la Revolución francesa”. Sin embargo, son unos mártires que todavía molestan a los que se empeñan en verlos en clave política.

Uno de los autores que han estudiado más a fondo este asunto es Vicente Cárcel Ortí, nacido después de la guerra, sacerdote, doctor en Historia de la Iglesia. Ya desarrolló ampliamente el tema en las monografías La persecución religiosa en España durante la Segunda República (1931-1939) (Rialp, 1990) y Mártires españoles del siglo XX (BAC, 1995). Ahora vuelve a abordar el tema en un libro de divulgación (3), donde, además de exponer los hechos, responde sin ambages a la recurrente polémica sobre el sentido de la canonización de estos mártires y la actitud de la Iglesia ante la guerra civil y el régimen franquista.

Cárcel Ortí considera insostenible la tesis que ha pretendido explicar el fenómeno persecutorio contra la Iglesia como respuesta por parte republicana a la rebelión militar que desencadenó la guerra civil. Sin que existiera provocación alguna, la persecución comenzó con la quema de iglesias y conventos en mayo de 1931, a la que seguiría el asesinato de sacerdotes y religiosos durante la revolución de Asturias en 1934, para desembocar en las matanzas posteriores al inicio de la guerra civil. Y el gobierno de la República, que desde 1931 había alentado un clima de hostilidad contra la Iglesia, no tomó ninguna medida para evitar y sancionar esos delitos.

No es extraño, pues, afirma el autor, que la Iglesia se pusiera de parte de Franco, donde encontró protección contra los que querían aniquilarla. En respuesta a los que hoy acusan a la Iglesia de no haber sabido buscar la conciliación de ambos bandos, Cárcel Ortí invita a ser realistas: “¿Qué tenía que haber hecho la Iglesia en esas circunstancias? ¿Decirle al “salvador” que no quería su ayuda, que prefería morirse, ahogarse, desaparecer para siempre?”.

Cárcel Ortí no soslaya los temas polémicos ni las opiniones contrarias, pero procura en cada caso situar al lector en el contexto de la época. Defiende la oportunidad de la carta colectiva del episcopado de 1937, en la que denunciaba la persecución religiosa y apoyaba el levantamiento cívico-militar, aunque reconoce también las limitaciones, reparos y silencios del documento. Aborda el caso de los curas vascos acusados de separatismo fusilados por los nacionales. Reconoce que en la inmediata postguerra los obispos no denunciaron públicamente la dura represión emprendida por el nuevo régimen, aunque no faltaran iniciativas privadas en favor de los perseguidos.

Y, en todo caso, el autor distingue entre la persecución religiosa, exclusiva de la zona republicana, y la represión política que hubo en ambos bandos. La Iglesia no adopta una postura partidista cuando reconoce el martirio de sus fieles. “La Iglesia no canoniza a víctimas de acciones bélicas ni de la represión, sino a testigos de la fe que sufrieron martirio a causa de ella”. Casi siete mil eclesiásticos y unos tres mil seglares fueron asesinados sencillamente por sus ideas religiosas, sin haber luchado contra nadie.

Vicente Cárcel ha escrito un libro divulgativo y polémico, con el propósito de acabar con el “obstinado silencio” sobre lo que realmente fue la persecución religiosa. Es una obra con capítulos breves, títulos llamativos y citas clarificadoras de testigos de los hechos y de otros historiadores. Su tono podrá gustar más o menos. Pero en una época como la nuestra, tan sensible a los derechos humanos, este libro recuerda que no se puede olvidar por oportunismo a los que dieron su vida por ser fieles a su conciencia.

Juan Domínguez_________________________(3) Vicente Cárcel Ortí. La gran persecución. España, 1931-1939. Col. “Planeta Testimonio”. Planeta. Barcelona (2000). 370 págs. 2.600 ptas.

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