El Papa se encuentra en una difícil tesitura: hablar a favor de los rohingyas perseguidos sin provocar una reacción contraproducente en el ejército y en la mayoría budista del país.
El cardenal Charles Bo, arzobispo de Yangón (Birmania), conversa con Aceprensa sobre la próxima visita del Papa, la Iglesia en su país y la persecución a la minoría rohingya.
Las conversaciones se centran sobre el nombramiento de obispos, pero no se sabe si hay avances en otros temas como la Asociación Patriótica o la libertad de enseñanza.
Entrevistas con cristianos chinos que ofrecen el testimonio de su compromiso, a pesar de las persecuciones y de la hostilidad de las autoridades comunistas.
Perseguido por la dictadura comunista de Vietnam y encarcelado durante más de diez años, la vida del cardenal Van Thuan es uno de los testimonios espirituales y humanos más sobrecogedores del siglo XX.
En una entrevista al periódico “Asia Times”, el Papa elogia la riqueza cultural del pueblo chino y recuerda la necesidad del diálogo. El entrevistador evita las preguntas sobre la relación entre Pekín y el Vaticano.
Con una iniciativa insólita, las Iglesias “oficiales” católica y protestante se quejan al gobierno chino por las restricciones a la libertad religiosa.
En dos países divididos por la pasada guerra y por la desigualdad, el Papa Francisco defendió la cooperación por encima de las diferencias étnicas y religiosas, y llamó a defender la familia y la libertad religiosa.
Católicos y protestantes residentes en la ex colonia británica han estado en primera línea de las manifestaciones. Todos saben qué puede significar un mayor control por parte de Pekín.
El Papa Francisco visitará Corea del Sur del 14 al 18 de agosto. Allí la Iglesia es extraordinariamente pujante, con cerca de 90.000 conversiones anuales. Hoy el reto es madurar, dando una formación sólida a los fieles.
El Vaticano pone como condición para el establecimiento de relaciones diplomáticas el fin de la política de ordenaciones episcopales sin permiso de Roma.
Mons. José Fan Zhongliang, de 95 años, pasó 30 en prisión y 16 en arresto domiciliario. En la diócesis solo queda un obispo auxiliar, también privado de libertad.