Ordenaciones episcopales en China

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A comienzos de agosto fue ordenado Joseph Zhang Yinlin, como obispo coadjutor de la diócesis de Anyang (China). En la ceremonia participaron más de setenta sacerdotes y un millar de fieles. Los obispos consagrantes, en plena y pública comunión con la Sede Apostólica, están también reconocidos por el gobierno. Ningún obispo de la llamada Iglesia patriótica china estuvo presente en la celebración. El hecho más significativo es que Zhang había sido elegido para ese cargo según los procedimientos impuestos oficialmente, y había recibido la aprobación de la Santa Sede desde 2009.


Una versión de este artículo se publicó en el servicio impreso 62/15

Esto significaría que se ha vuelto a producir una especie de “consenso paralelo” para la designación episcopal, de acuerdo con las expectativas marcadas por Benedicto XVI en su carta de 2007 a los católicos de China. El papa Francisco, en su diálogo con los periodistas durante el vuelo de regreso de Seúl el 18 de agosto de 2014, reafirmó la importancia de ese documento, “fundamental y actual para el problema de China”. “Respetamos al pueblo chino; pero la Iglesia pide libertad para su misión, para su trabajo; sin ninguna otra condición”.

En su carta, Benedicto XVI insistía en que la Iglesia católica, de acuerdo con el Concilio Vaticano II, no pide privilegios, ni se identifica con ningún sistema político. Pide solo libertad para anunciar a Cristo a los hombres. Los obispos, sucesores de los apóstoles, no interfieren en los asuntos del Estado ni vulneran su soberanía: se mantienen en un plano estrictamente religioso.

No han trascendido posibles negociaciones entre representantes de Pekín y de Roma. Pero se anuncia un segundo nombramiento, que parece indicar cierto avance en las conversaciones, en este punto decisivo del nombramiento de obispos, a pesar de tantas manifestaciones represivas que llegan de China. Próximamente, con la aprobación del papa Francisco, será ordenado Cosmos Ji Chengyi para la sede de Zhumadian, en la provincia de Henan. “Los católicos están emocionados, porque es la primera vez desde la fundación de la provincia de Henan que habrá una ceremonia de ordenación reconocida por ambas partes”, afirma el P. Li Jianlin, portavoz de la diócesis.

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