Al inicio de 2012 nadie confía ya en soluciones utópicas que cambien la vida. Las corrientes vanguardistas, en el arte y en la política, han terminado en derrotas. Pero en conjunto han dejado su huella en una sociedad ávida de experiencias fuertes y supuestamente trasgresoras.
Un análisis periodístico lleno de ironía sobre la etapa de gobierno de Rodríguez Zapatero, con su mezcla de restos de dogmas de izquierda y sus efusiones de sentimentalismo.
La perspectiva de género es una legítima herramienta de análisis social. Cuando se transforma en ideología, acaba defendiendo que el ser humano es capaz de reinventarse a sí mismo y de elegir hasta su propia identidad sexual.
Francesco D’Agostino, catedrático de Filosofía del Derecho en la Universidad Tor Vergata (Italia), explica cómo la ideología de género puede convertirse en instrumento de opresión.
A diferencia de la izquierda clásica, más preocupada por justicia laboral y otras cuestiones sociales, el actual gobierno socialista en España se ha caracterizado por la promoción de ciertos “derechos” de inspiración libertaria.
La suposición de que uno vive rodeado de izquierdistas radicales puede llevar a no expresar las verdaderas ideas en público. Esta actitud acomodaticia es lo que alimenta una estructura de corrección política.
Cara a las elecciones del próximo mayo, el líder tory David Cameron quiere hacer ver que el Partido Conservador ha cambiado desde los tiempos de Thatcher, y que hoy propugna un “centro compasivo”.
El valor de la tradición, la prudencia, la propiedad, la libertad, el orden moral y el sentido común son los principales elementos que definen al conservadurismo, dice Kirk.
Hoy se tiende a elevar los estilos de vida al nivel de la fe religiosa, aunque no todos, porque unas convicciones se definen más dignas de respeto que otras.
El retroceso de los partidos socialdemócratas en Europa está provocando debates sobre las causas de la pérdida de apoyo electoral y sobre qué bases reconstruir el proyecto socialista.
Medio siglo después del histórico congreso de Bad Godesberg, en el que renunció al marxismo y aceptó la economía de mercado, el SPD alemán intenta definir una orientación para superar la peor crisis de su historia.
Rasgado general de vestiduras contra el vicepresidente del Bundesbank por criticar a los inmigrantes que rechazan los valores europeos pero no las subvenciones estatales.
Ante la derrota de los partidos de izquierda en las recientes elecciones europeas, los análisis políticos intentan desentrañar una paradoja: cómo es posible que la izquierda no salga beneficiada en un momento de crisis del capitalismo, cuando los gobiernos vuelven a recurrir a políticas más intervencionistas.
En su último libro, Por qué debemos llamarnos cristianos, el senador italiano Marcello Pera analiza la relación entre un planteamiento liberal bien entendido y los valores cristianos.